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Plaga de medusasGetty Images / Andreas Häuslbetz

El motivo por el que unas pocas medusas pueden paralizar la actividad de una central nuclear

Un episodio registrado en Francia hace unas semanas coincide con otras dificultades para la producción nuclear europea debido al extremo episodio de sequía de este verano

Amediados de este mes de agosto, tres reactores de la central nuclear francesa de Gravelines, situada en el norte del país, fueron apagados debido a la llegada masiva de medusas, un episodio que llevó a activar las medidas preventivas adoptadas después de que el año pasado toda la planta quedara fuera de servicio, según informó su operador, Électricité de France (EDF).

Para hacernos una idea, la presencia de estos animales puede comprometer el funcionamiento de las centrales costeras debido a los sistemas de refrigeración. Estas instalaciones necesitan captar continuamente grandes cantidades de agua para enfriar los reactores.

Por ello, cuando se acerca un enjambre de medusas, estos animales pueden ser succionados y acumularse en las rejillas y sistemas de filtrado, reduciendo el caudal de agua. En este escenario, los protocolos de seguridad pueden ordenar automáticamente la parada de los reactores para evitar un sobrecalentamiento.

En concreto, esta central cuenta con seis reactores de 900 megavatios cada uno, con una potencia conjunta de 5,4 gigavatios. Tal como señaló EDF, el episodio de hace unas semanas obligó a que ser tuvieran que ser desconectados tres de los reactores, mientras que se redujo al 50 % otro de ellos como medida preventiva. En total, solamente uno continuó funcionando con normalidad, ya que el restante se encontraba parado por labores de mantenimiento.

Por su parte, el incidente registrado en 2025 llevó a EDF a reforzar los sistemas de vigilancia para anticipar nuevos episodios. Entre las medidas adoptadas figura la instalación de cámaras fijas en los canales de captación y las rejillas de los tambores de filtrado, con el objetivo de detectar cuanto antes posibles obstrucciones.

De igual manera, la compañía colabora con una organización pesquera francesa y otra dedicada al rescate marítimo con el objetivo de controlar la aparición de enjambres. Esto permite alertar a los pescadores y realizar operaciones específicas de arrastre destinadas a reducir la concentración de medusas antes de que consigan llegar a las instalaciones.

Central nuclear de Gravelines, en el norte de FranciaWikipedia / Ralf Bächle

A raíz de la última amenaza, los barcos pesqueros tuvieron que ser movilizados, una actuación que permitió limitar las consecuencias del episodio. Las medusas que consiguieron llegar hasta las instalaciones fueron retiradas mediante camiones aspiradores, sin que ello pudiera suponer ningún riesgo para la seguridad de las instalaciones, los trabajadores ni el medio ambiente.

Eso sí, los científicos advierten de que estos fenómenos podrían hacerse más habituales por factores como la expansión de especies invasoras, la pérdida de hábitat de los depredadores y la sobrepesca.

El episodio coincide además con otras dificultades para la producción nuclear francesa y europea. EDF mantiene reactores con limitaciones relacionadas con las altas temperaturas mientras se espera una quinta ola de calor durante la semana. Un reactor del norte ha permanecido detenido durante buena parte del verano debido al bajo nivel del río, mientras que otro ha sufrido restricciones en sus reinicios y estuvo prácticamente fuera de servicio durante gran parte de julio. De igual manera, la central nuclear de Cernavod (Rumanía) sufrió una importante crisis energética debido a la sequía extrema del río Danubio, con un descenso histórico del caudal.