Casas yacen anegadas de lodo tras unas inundaciones repentinas en Trishuli Bazar, en el distrito nepalí de Nuwakot
Asciende el número de víctimas en Nepal a 682 tras las intensas jornadas de rescate
Las autoridades del país han hecho público el último balance de la situación
Las autoridades de Nepal elevaron este sábado a 626 la cifra de muertos y casi 3.000 las personas en paradero desconocido tras la riada del miércoles, por lo que, sumadas las víctimas de China en el condado tibetano de Gyirong, los recuentos separados de ambas partes alcanzan ya los 633 fallecidos y casi 3.000 sin localizar.
La autoridad de gestión de desastres de Nepal también ha elevado drásticamente la cifra de desaparecidos a 2.426 tres días después de las devastadoras inundaciones.
La lista incluye un gran aumento en el número de nepalíes desaparecidos, que supera los 1.924 de la noche anterior. Según la Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres, el número de extranjeros desaparecidos se mantiene en 517.
Según las investigaciones que tratan de esclarecer lo ocurrido en la zona, se cree que las fuertes lluvias monzónicas, propias de la época en la región, de las semanas previas desestabilizaron la ladera glacial y originaron un «tsunami de tierra» que culminó el pasado 26 de agosto.
El colapso de un glaciar provocó el desplome de toneladas de hielo y roca desde miles de metros de altura, generando un impacto sísmico equivalente a un seísmo de magnitud 5,2. La avalancha bajó con fuerza hasta el puerto de Gyirong, donde llegó a medir treinta metros de altura y causó graves daños aguas abajo.
El material desprendido alcanzó de manera brutal el cauce del Lhende Khola, un afluente del Bhote Koshi que ya se ha desbordado en varias ocasiones en solo dos años, combinándose una mezcla de hielo, roca, barro y agua que avanzó por el valle a una velocidad vertiginosa.