Anestesia
Qué es el propofol, el anestésico investigado en la muerte de una enfermera en Marbella
El médico de 66 años investigado por la muerte de una compañera del Hospital Costa del Sol admitió ante los agentes que le inyectó varias ampollas de este anestésico, de uso exclusivamente hospitalario
El propofol, uno de los anestésicos más empleados en los quirófanos españoles, se encuentra en el centro de la investigación de la muerte de una enfermera de 56 años en un hotel de Marbella. Según ha publicado el periódico local Diario Sur, citando fuentes policiales, el médico de 66 años que la acompañaba admitió espontáneamente a los agentes que le había administrado varias ampollas del fármaco vía yugular en la habitación que compartían.
El facultativo, que quedó en libertad provisional el domingo, está investigado por un delito contra las personas con resultado de muerte, otro contra la salud pública y un delito continuado de hurto. La causa exacta del fallecimiento está pendiente de la autopsia.
Propofol, un anestésico general intravenoso
El propofol es un anestésico general intravenoso de corta acción, según la ficha técnica autorizada por la AEMPS. Se emplea para inducir y mantener la anestesia general y para sedar a pacientes durante intervenciones y pruebas diagnósticas.
Se presenta como una emulsión de aspecto blanco y lechoso, lo que le ha valido en el ámbito sanitario el apodo de «leche de la amnesia». Se comercializa en ampollas, viales y jeringas precargadas. En su concentración más habitual, cada ampolla de 20 mililitros contiene 200 miligramos del principio activo.
Su efecto es casi inmediato y muy breve: el paciente pierde la consciencia en segundos y la recupera pocos minutos después de suspender la administración. Esa rapidez es la que lo ha convertido en un fármaco de referencia en anestesiología.
Es importante tener en cuenta que este medicamento es solo de uso hospitalario y no se dispensa en farmacias, ya que su administración requiere monitorización continua de la respiración, el ritmo cardiaco y la tensión arterial del paciente, además de material para asegurar la vía aérea del paciente.
Los riesgos
Los principales riesgos del propofol son la depresión respiratoria, que puede llegar a la parada, y la caída brusca de la tensión arterial. En un quirófano, el anestesista los controla con ventilación asistida y fármacos de soporte; fuera de él, no hay margen de reacción. El peligro aumenta cuando se combina con opioides como la morfina, porque ambos deprimen la respiración y sus efectos se suman. Es precisamente la combinación de sustancias la que se investiga en Marbella, aunque serán los forenses del Instituto de Medicina Legal quienes determinen la causa de la muerte.