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Anciano en un parque

Anciano en un parqueGetty Images

Casi el 80 % de las personas aprecian discriminaciones por edad hacia los mayores

Los encuestados sitúan el inicio de la vejez en torno a los 62 años, aunque este umbral tiende a retrasarse a medida que aumenta la edad de las personas a las que se les pregunta

Casi el 80 % de la población percibe situaciones de discriminación por edad hacia las personas mayores de manera frecuente o muy frecuente en diferentes ámbitos, como el laboral, la moda o las redes sociales, aunque el edadismo sigue siendo un término aún desconocido para muchos.

Son algunas de las conclusiones del II Barómetro de Edadismo de la iniciativa 'Hablando en Plata', de Antena 3 y laSexta, que analiza, con una encuesta a más de 2.200 personas, cómo la población de entre 18 y 55 años percibe a las personas mayores.

La mitad de las personas (el 53,6 %) menores de 55 años no ha oído nunca el término o no sabe qué significa edadismo, un desconocimiento que es mucho mayor entre los más jóvenes y con menor nivel de estudios, «lo que supone un problema a la hora de identificarlo y cuestionarlo», ha explicado en la presentación del barómetro, Anabel Suso, de la consultora Red2Red.

Una vez explicado su significado, casi el 80 % aprecia edadismo sobre todo en el ámbito laboral (lo piensa así el 85,5 % de los encuestados), pero también en sectores como la publicidad y la moda (79,3 %), el entorno digital (79 %) y las redes sociales (77,3 %).

Según el estudio, el edadismo está presente en la sociedad, pero de una manera moderada (2,2 sobre 4) y se presenta como un fenómeno extendido y socialmente naturalizado, no como una forma de discriminación extrema.

Se manifiesta en gran medida a través de discursos, creencias y actitudes asumidos socialmente como normales.

La vida cotidiana muestra el carácter más sutil del edadismo, expresado no como rechazo sino como paternalismo, lenguaje simplificado, decisiones tomadas por otros, impaciencia o preferencia por la juventud. Estas prácticas son relevantes porque erosionan la autonomía y autoestima de forma silenciosa, advierten los expertos.

El barómetro muestra que se percibe una sociedad edadista, pero no un reconocimiento de serlo a título personal.

Los encuestados sitúan el inicio de la vejez en torno a los 62 años, aunque este umbral tiende a retrasarse a medida que aumenta la edad de las personas a las que se les pregunta.

Los más jóvenes y los hombres son los que se autoidentifican más edadistas.

Contratos a jóvenes

Otro ejemplo de edadismo en el empleo es que un 55,6 % contrataría antes a una persona joven que a una mayor con la misma experiencia.

Sobre las preocupaciones asociadas a la hora de cumplir años, la perdida de autonomía y la salud son los dos ámbitos más mencionados.

El 84,5 % percibe presión social para eliminar los rasgos físicos del envejecimiento y el 80,3 % cree que con la edad las personas se vuelven invisibles, porcentajes más elevados en las mujeres.

En general, las creencias positivas sobre las personas mayores tienden a reforzarse a medida que aumenta la edad de los encuestados. Destaca que el 62,7 % de la población de 18 a 30 años considera que las personas mayores rinden menos el trabajo. La percepción del edadismo es más acusada entre las mujeres –58,8 % frente al 52,7 % de los hombres–.

La mayoría de la población se sitúa en niveles intermedios de edadismo pero el 32,9 % presenta un nivel medio-alto o alto, y llega hasta el 45,5 % entre los hombres de 18 a 30 años.

Reconocimiento, pero también limitaciones

El reconocimiento de la experiencia y la aportación de las personas mayores convive con estereotipos que cuestionan sus capacidades. El 90,1 % valora su aportación a la sociedad y el 88,1 % su sabiduría y capacidad para transmitir conocimientos, pero siguen presentes percepciones como la fragilidad (82,8 %) o la menor habilidad tecnológica (78,3 %).

Respecto a las conductas a menudo sin mala intención, que pueden responder a la interiorización de estereotipos y denotan discriminación por edad, destaca la de ofrecer ayuda a personas mayores aunque no la hayan pedido (76,5 %).

La investigación pone de manifiesto la necesidad de impulsar acciones de sensibilización que permitan identificar y cuestionar las creencias y conductas discriminatorias basadas en la edad.

El 79,5 % cree importante fomentar la participación de personas mayores en la sociedad y el 76,7 % apuesta por generar más espacios intergeneracionales como vías para combatir el edadismo.

En la clausura del acto, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha destacado que actualmente una persona con 65 o más está en la «plenitud de su vida laboral y con mucho que aportar», por lo que ha abogado por seguir facilitando que aquellos trabajadores que lo deseen puedan mantenerse en el mercado laboral y compatibilizarlo con su pensión.

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