Huevos
Al menos 13 personas intoxicadas por salmonela en España tras consumir huevos frescos
La alerta ha sido clasificada como «grave» por la red europea de seguridad alimentaria
Al menos 13 personas han sufrido una intoxicación por salmonela en España después de consumir huevos contaminados de origen nacional. Los productos afectados pertenecían a un lote que ya ha sido retirado del mercado y que también llegó a Portugal. Así lo recoge una notificación publicada el pasado jueves en el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF, por sus siglas en inglés).
La alerta ha sido clasificada como «grave» por la red europea de seguridad alimentaria, que identifica a Salmonella Enteritidis como la bacteria responsable de la contaminación. Esta categoría es la de mayor nivel de gravedad entre las cuatro que contempla el sistema, que también distingue entre incidentes «no graves», de riesgo «indeterminado» y aquellos en los que no existe riesgo.
De acuerdo con la información recogida en el registro europeo, los análisis realizados el 23 de septiembre de 2026 detectaron la presencia de Salmonella Enteritidis en una muestra de 25 gramos de producto. La normativa establece que esta bacteria debe estar ausente en la cantidad analizada. Los huevos frescos, cuyo origen se sitúa en España, también fueron distribuidos a otros países de la Unión Europea.
Tras conocer los resultados, las autoridades españolas ordenaron retirar del mercado los productos afectados. La notificación oficial de la Comisión Europea identifica a España como país de origen de los huevos y responsable de comunicar la incidencia.
La salmonelosis es una infección alimentaria causada por bacterias del género Salmonella y constituye una de las enfermedades transmitidas por alimentos más habituales. Según explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), entre las principales fuentes de contagio se encuentran los huevos y las preparaciones elaboradas con ellos cuando se consumen crudos o insuficientemente cocinados.
La infección puede producirse tanto por ingerir alimentos contaminados como por una manipulación inadecuada durante su preparación. Uno de los riesgos es que los productos afectados no siempre presentan cambios perceptibles en su olor, sabor o aspecto, por lo que no es posible detectar la contaminación a simple vista.
Aunque la recuperación suele producirse en aproximadamente una semana, la enfermedad puede tener consecuencias graves en personas vulnerables.