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Elena Ramallo, experta en violencia machista y víctimaCedida

Elena Ramallo denuncia la censura de su libro por reivindicar «el derecho a ser española, blanca y de derechas»

Centra buena parte de sus críticas en la polarización política, la situación actual y la involución que, a su juicio, está impulsando la izquierda y que enfrenta a las poblaciones

Publicar un libro siempre es motivo de alegría. Sin embargo, para Elena Ramallo, doctora en Derecho, experta en violencia contra la violencia de las mujeres y los menores y activista por los Derechos Humanos, ha sido todo lo contrario. Su obra, titulada El grito de los libres. Una visión desde la derecha europea, ha sido censurado por varias librerías, entre otras cosas, por «su posicionamiento ideológico» y por hablar de la libertad de expresión, la inmigración, los derechos de las mujeres y la situación política en España y Europa.

Este libro, que se presenta el próximo 221 de octubre a las 11:30 de la mañana en la Asociación Pie en Pared, se trata de un ensayo con el que Ramallo pretende reivindicar la libertad desde una perspectiva conservadora y cuestionar algunas de las transformaciones políticas y sociales que, a su juicio, están poniendo en riesgo los derechos de los ciudadanos.

Invitación a la presentación del libro

Su autora asegura a El Debate que lo que más le sorprendió es que que antes de que nadie pudiera leer el libro, su portada «ya se considerara censurable». De hecho, relata, ha recibido mensajes de personas interesadas en adquirir el ensayo que no lo han encontrado en los puntos de venta establecidos porque no lo habían expuesto. Por ello, la doctora en Derecho, mantuvo reuniones con los responsables de distribución para intentar ampliar su presencia en establecimientos de grandes superficies.

Uno de los principales motivos, denuncia Ramallo, es la selección de imágenes que eligió para la portada. En ella aparecen cuatro imágenes en blanco y negro: una mujer con la boca tapada, un hombre al que otra persona le impide hablar, otro que grita tras un alambre con espinas y una mujer con el rostro cubierto por un velo. Para la autora, estas fotografías representan distintas formas de silenciamiento y restricciones de la libertad que, en su opinión, caracterizan a «las sociedades occidentales actuales».

Para la autora, las mujeres están silenciadas por leyes que las anulan y las obligan, por ejemplo, «a aceptar que un hombre es una mujer porque así lo haga constar en un registro». También cuestiona la invisibilización de las violaciones y agresiones cuando «los responsables son extranjeros». En ocasiones, el temor a las acusaciones de racismo puede dificultar que «se aborden estos casos con transparencia», resume.

Un trato desigual entre razas

Otra de las imágenes de la portada es la del hombre al que tapan la boca. Tal y como anota la escritora, con esta idea pretende introducir su reflexión sobre el debate racial. Ramallo considera que existe «un trato desigual a la hora de valorar determinadas conductas según quién las protagonice». Para ello, recuerda una situación que vivió en un centro de salud, donde un hombre negro empezó a gritar a un anciano blanco. A su juicio, la reacción social habría sido distinta si los protagonistas hubieran tenido otro origen racial.

La imagen del hombre con el alambre de espino representa para la experta en violencia contra la violencia de las mujeres y los menores en lo que les ocurren a algunas personas cuando expresan sus propias opiniones. En este punto, critica que defender el control de las fronteras, la soberanía nacional o determinadas posiciones sobre la inmigración pueda acarrear «descalificaciones políticas». «Si dices que en tu país quieres recuperar la soberanía nacional y tus fronteras, eres una persona que no respeta los derechos humanos», lamenta.

Por último, menciona la imagen de la mujer con burka. Aquí, la activista defiende que representa «la tiranía que se está extendiendo por Europa». Así sostiene, que las normas religiosas pueden entrar en conflicto con la igualdad y la libertad individual. Y es que para Ramallo no es lícito que ciertas prácticas se justifiquen en nombre de la tradición cuando afectan «a la dignidad de las mujeres y las niñas», y defiende que «los principios de igualdad deben aplicarse sin excepciones».

Otros temas esenciales como la educación

Más allá de las cuestiones que aparecen en la portada del libro, la autora aborda otros asuntos esenciales como la tecnología, la justicia, el Estado de derecho, la defensa de la libertad, los medios de comunicación y la manipulación de los mensajes. Aquí, Ramallo cuestiona la influencia del poder político sobre las instituciones y denuncia lo que considera una utilización partidista de la justicia. También critica un modelo de ayudas públicas que, en su opinión, «puede generar dependencia» del Estado en lugar de favorecer la creación de empleo y la autonomía económica.

En el ámbito español, se centra en la polarización política, la situación actual y la involución que, a su juicio, está impulsando la izquierda y que enfrenta a las poblaciones: «En este momento o eres lo que dice el régimen o eres el enemigo», señala Ramallo, quien asegura que en su libro reivindica su derecho a ser «española, blanca y de derechas, igual que cualquier otra persona puede reivindicar su condición de izquierdas».