Una vista aérea muestra casas sumergidas en lodo tras las inundaciones repentinas en Devighat
Tragedia entre Nepal y China
Los expertos advierten de la posibilidad de nuevas riadas si los escombros bloquean los ríos
Las primeras evaluaciones apuntan a que una enorme masa de hielo y rocas se precipitó sobre el Lhende Khola, provocando un incremento súbito y violento del caudal
Los científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) han alertado de que los enormes volúmenes de escombros arrastrados por la riada que ha golpeado el Himalaya, dejando decenas de muertos y cientos de desaparecidos entre Nepal y China, podrían haber generado represas naturales. Su eventual ruptura supondría un nuevo riesgo para las poblaciones situadas río abajo.
En una nota, el organismo intergubernamental explica que autoridades y expertos estudian si los materiales desplazados por la avalancha han bloqueado temporalmente el cauce del río en una zona estrecha, formando una «represa natural». Si el agua acumulada llegara a liberarse de forma repentina, podría desencadenar una nueva crecida y agravar todavía más la situación.
Una avalancha de hielo y rocas
Las investigaciones continúan para determinar qué provocó exactamente el desastre. Aunque los registros sísmicos han detectado señales inusuales a pocos kilómetros del lugar durante el periodo en el que se produjo el fenómeno, el ICIMOD subraya que por ahora «no se ha establecido ningún vínculo causal entre la actividad sísmica y la inundación».
Las primeras evaluaciones, respaldadas por imágenes de vídeo y por los datos sísmicos registrados en las inmediaciones, apuntan a que una enorme masa de hielo y rocas se precipitó sobre el Lhende Khola, un afluente del Bhote Koshi. El impacto habría provocado un incremento súbito y violento del caudal.
«Esta colosal avalancha habría generado el violento aumento de caudal que arrastró las estaciones de monitoreo hidrológico y ha puesto en riesgo a varias instalaciones hidroeléctricas en la región», señala el organismo.
Los datos recopilados hasta ahora reflejan la magnitud de la crecida. Según informes locales citados por el ICIMOD, los niveles de agua en la cuenca del Bhote Koshi comenzaron a aumentar de manera excepcional. En el río Trishuli, a la altura de Galchchi, el nivel del agua llegó a subir nueve metros en apenas 30 minutos. En Malekhu, el incremento alcanzó los siete metros durante un periodo similar.
Los expertos del organismo mantienen desplegados sus equipos para reconstruir la secuencia de acontecimientos y determinar cuáles son los riesgos que todavía persisten. Para ello están analizando datos hidrológicos y sísmicos, imágenes obtenidas mediante teledetección y observaciones realizadas directamente sobre el terreno.
Residentes locales caminan junto a casas sumergidas en lodo tras las inundaciones repentinas
El objetivo es determinar tanto el origen del episodio como las posibles consecuencias de los materiales que han quedado depositados en los cauces. Entre los principales riesgos se encuentra precisamente la formación de barreras naturales capaces de retener grandes cantidades de agua y provocar nuevas inundaciones si terminan colapsando.
Por el momento, los científicos también piden cautela a la hora de atribuir el desastre al cambio climático. El calentamiento global está modificando las condiciones de los glaciares, la nieve, el permafrost y las laderas montañosas de toda la región del Hindu Kush-Himalaya, pero el ICIMOD considera que todavía es demasiado pronto para determinar qué papel concreto pudo desempeñar el cambio climático en este episodio.
La prioridad inmediata pasa ahora por comprender cómo ha evolucionado el terreno tras la avalancha y evaluar la estabilidad de los cauces y las acumulaciones de agua y escombros. De ello dependerá en buena medida la capacidad de anticiparse a una posible segunda crecida y proteger a las comunidades situadas aguas abajo.