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Imagen satelital del mar Caspio

Imagen satelital del mar Caspio

Los cinco países que baña el mar Caspio advierten de la vertiginosa reducción del nivel del agua

Entre los factores que explican esta evolución figuran el aumento de las temperaturas, una mayor evaporación y la disminución de las precipitaciones y del caudal de los ríos que desembocan en el Caspio

El mar Caspio, el lago más grande del mundo, continúa perdiendo agua y preocupa cada vez más a los países que comparten sus costas. Los líderes de Kazajistán, Azerbaiyán, Rusia, Irán y Turkmenistán han alertado este viernes de la aceleración del descenso del nivel del agua durante la primera Cumbre Ecológica del Caspio, celebrada en Turkmenistán, y han advertido de las consecuencias que esta tendencia puede tener para el medio ambiente, la economía y las poblaciones de la región.

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, ha puesto cifras al retroceso del mar en su país. Según ha señalado, el nivel medio del agua en la costa kazaja ha descendido cerca de 29,5 metros y, en los últimos 25 años, la superficie del Caspio en territorio kazajo se ha reducido en más de 16.000 kilómetros cuadrados. En algunos puntos, ha añadido, la línea costera se ha desplazado varias decenas de kilómetros hacia el interior, según informan las agencias rusas.

El diagnóstico coincide con el del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, quien ha advertido de que el descenso del nivel del Caspio se ha acelerado notablemente en los últimos años. La superficie total del mar ha perdido más de 20.000 kilómetros cuadrados, una evolución que, a su juicio, puede tener consecuencias catastróficas si no se consigue revertir. El impacto no se limitaría a los ecosistemas: también afectaría al transporte, las infraestructuras portuarias, la actividad económica y la vida de quienes habitan las zonas costeras.

Amenaza la pesca y las poblaciones

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha defendido una mayor cooperación entre los cinco países ribereños para proteger el ecosistema del Caspio. Entre las medidas propuestas figuran una gestión más prudente de los recursos hídricos, la modernización de los sistemas de bombeo y regadío, la mejora de los canales y depósitos de agua y el uso de herramientas digitales para supervisar la evolución del mar.

Putin ha advertido de que un descenso medio anual de nueve centímetros puede desencadenar graves consecuencias ecológicas, como la reducción de las capturas pesqueras y una mayor erosión de las costas. A ello se sumaría el deterioro de las condiciones de vida de los habitantes de la región y la caída de las inversiones vinculadas a las actividades económicas dependientes del agua.

Entre los factores que explican esta evolución figuran el aumento de las temperaturas, una mayor evaporación y la disminución de las precipitaciones y del caudal de los ríos que desembocan en el Caspio. El Kremlin ya había señalado antes de la cumbre que el clima es el principal responsable de los ciclos de variación del nivel del agua, aunque estos pueden presentar fluctuaciones de varios metros a lo largo de una década.

Rusia prepara, además, un programa de investigación para estudiar el problema y reducir sus efectos antes de 2030. Entre sus proyectos está crear una réplica digital del Caspio que permita anticipar los cambios del nivel del agua mediante algoritmos de inteligencia artificial, a partir de datos sobre precipitaciones y evaporación.

La preocupación de los cinco países se centra en un mar que ocupa unos 370.866 kilómetros cuadrados y cuyo nivel lleva descendiendo de forma sostenida desde 2006. La combinación de temperaturas más altas, escasez de lluvias y menor aportación de los ríos amenaza con transformar profundamente uno de los principales ecosistemas de Eurasia.

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