El CEO de OpenIA Sam Altman conversa con el CEO de Meta Mark Zuckerberg
La silla vacía de Anthropic
La cena de la IA: Trump presume ante Xi de que la superinteligencia es el nuevo campo de batalla entre los dos países
La cena de Estado reunió a la élite tecnológica de Estados Unidos. La ausencia de Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic evidenció el choque entre acelerar la IA y ponerle límites
Elon Musk, Sam Altman, Jensen Huang, Tim Cook, Sundar Pichai, Jeff Bezos y Michael Dell compartieron el jueves cena con Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca. La nómina de invitados convirtió el banquete de Estado en una fotografía del poder tecnológico estadounidense, pero también dejó una ausencia muy significativa, la de Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, que no figuró en la lista oficial.
La cena, celebrada en el marco de la visita de Xi a Washington, reunió a más de 130 invitados entre miembros de las delegaciones de ambos países, donantes republicanos y directivos de grandes compañías. El encuentro estuvo cargado de simbolismo, aunque sin avances visibles en los principales puntos de fricción como el comercio, Taiwán, Irán y, especialmente, inteligencia artificial.
Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX
El mensaje de la Casa Blanca fue inequívoco. Frente al presidente chino se sentaron los dirigentes de las firmas que diseñan los modelos de IA, fabrican los chips para entrenarlos o controlan las plataformas y centros de datos que sostienen esta carrera. Estuvieron el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang; el de OpenAI, Sam Altman; el fundador de Amazon, Jeff Bezos; el máximo responsable de Alphabet, Sundar Pichai; el de Tesla y SpaceX, Elon Musk; y Tim Cook, presidente del consejo de Apple. También acudieron Mark Zuckerberg, de Meta, y Greg Brockman, presidente de OpenAI, según la lista divulgada por la Casa Blanca.
Tim Cook, presidente del consejo de Apple
No era, por tanto, una cena empresarial convencional. Era una puesta en escena de la capacidad tecnológica de Estados Unidos ante China. Nvidia encarna la pugna por los semiconductores avanzados; OpenAI, Google y Meta compiten por el liderazgo de los modelos de inteligencia artificial; Apple, Amazon, Tesla y Dell representan la infraestructura, los dispositivos, la nube, el comercio digital y la automatización que terminarán llevando esa tecnología al mercado.
La ausencia
En esa imagen de unidad faltaba Amodei. Anthropic había declinado previamente comentar si su fundador había recibido invitación, pero la lista definitiva de asistentes difundida por la Casa Blanca no incluyó su nombre. No hay confirmación pública sobre el motivo concreto de la ausencia.
Pero el contraste político y tecnológico es evidente. Amodei se ha convertido en una de las voces más insistentes en favor de imponer ritmos más prudentes al desarrollo de los modelos más capaces y de crear reglas internacionales para evitar que la competencia entre empresas y potencias desemboque en riesgos difíciles de controlar. Su propuesta de ralentizar el desarrollo de los sistemas más avanzados recibió incluso el respaldo de figuras como Musk, Altman, Demis Hassabis y Satya Nadella.
CEO de Anthropic, Dario Amodei
El problema es que el consenso verbal de Silicon Valley choca con los intereses estratégicos de Washington. Trump ha defendido que Estados Unidos no debe poner freno a una tecnología que considera decisiva para mantener la ventaja frente a China. Esa tensión explica buena parte de la lectura estadounidense sobre la cena donde la Casa Blanca convocó a quienes pueden ayudar a ganar la carrera, no a quien mejor representa el argumento de la contención.
El consenso verbal de Silicon Valley choca con los intereses estratégicos de Washington
Altman, presente en la cena, también ha pedido que Estados Unidos lidere estándares internacionales de seguridad y pruebas para los modelos avanzados. OpenAI respaldó la llamada de Amodei a moderar el ritmo del desarrollo. Sin embargo, su presencia junto a Xi, Trump y los grandes ejecutivos de la industria muestra al mundo que, en la práctica, la discusión sobre seguridad no se está librando fuera del negocio, sino dentro del tablero geopolítico y comercial.
Una cumbre sin tecnología china
La otra ausencia relevante fue la de las compañías chinas. No hubo ejecutivos de empresas tecnológicas de China entre los invitados, pese a que directivos de grandes grupos del país habían viajado a Washington antes de la cumbre.
Varias empresas chinas vinculadas a internet, telecomunicaciones, vehículos eléctricos o inteligencia artificial arrastran restricciones estadounidenses por sus supuestos vínculos con el Ejército chino o por razones de seguridad nacional. La cena mostró una contradicción habitual de la relación entre las dos potencias donde Xi fue recibido con todos los honores de una visita de Estado, pero las compañías de su país quedaron fuera de la sala donde se concentraba la industria tecnológica estadounidense.
Sam Altman
Los medios norteamericanos coinciden en que la inteligencia artificial formaba parte de la agenda, aunque no esperaban un gran acuerdo entre Trump y Xi. Algunos medios describen la visita como un encuentro de «óptica poderosa», pero con pocas expectativas de avances sustanciales en comercio, tecnología o Taiwán.
La imagen final es la de una mesa diseñada como demostración de fuerza. Trump sentó ante Xi a buena parte de los ejecutivos que dominan la cadena de valor de la IA estadounidense. Pero la silla vacía de Amodei fue una sombrea de dudas sobre si la carrera contra China exige ir más rápido.