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Inteligencia artificialGetty Images / PhonlamaiPhoto

Tecnología y escritura

¿Es posible saber si un texto está escrito con Inteligencia Artificial?

Aunque no existe un método 100 % fiable para saber si en un texto está presente la mano de la inteligencia artificial, hay ciertos aspectos que suelen repetirse en este tipo de creaciones

La inteligencia artificial (IA) se ha colado en las herramientas que usamos a diario y ha cambiado nuestra forma de trabajar, de buscar información e incluso de escribir o hacer arte. Pero ¿es literatura un texto generado por IA? ¿Es arte una imagen en la que apenas ha intervenido la mano humana? Y, antes aún, ¿somos capaces de distinguirlos?

No existe ningún método 100 % fiable para saber si un texto se ha escrito con ayuda de la IA; ni siquiera OpenAI, creadora de ChatGPT, lo consiguió: retiró su propio detector en 2023 por su baja precisión. Sin embargo, hay ciertos rasgos que se repiten en estos textos y que, al menos, pueden hacernos sospechar.

Cómo saber si un texto ha sido creado o no con ayuda de IA

Lo primero que debemos hacer cuando creemos que un texto puede estar creado con ayuda de IA es fijarnos en el estilo del texto. Y para ello podemos prestar atención a la presencia de fórmulas que se repiten, como contrastes del tipo «no es solo X, es Y», enumeraciones de tres en tres y conectores de manual como «además», «cabe destacar», «en definitiva» o «en el panorama actual». Por otro lado, la inteligencia artificial suele utilizar un lenguaje inflado, en el que abundan términos como «crucial», «fundamental», «clave», «sumergirse», «un amplio abanico de» o «desempeña un papel esencial».

También es bastante habitual en los textos generados con IA la existencia de un ritmo uniforme. Las frases tienen longitudes muy similares y el tono suele ser neutro y plano, sin cambios en el registro. Además, suelen darse calcos del inglés, es decir, títulos con mayúscula en cada palabra, rayas (—) usadas como en inglés, negritas y viñetas en exceso, y estructuras como «es importante notar que».

El texto suele terminar con una conclusión que resume lo ya dicho o añade una reflexión genérica que, en realidad, poco o nada aporta al texto.

Por otro lado, si prestamos atención al contenido, podremos notar bastantes generalidades, es decir, pocos datos concretos, fechas, nombres o experiencias propias. A veces aparecen citas, estudios, sentencias o enlaces, pero son falsos. Es quizás la señal más fiable y la que más importa a la hora de saber si un texto, especialmente informativo o divulgativo, ha sido o no creado por una inteligencia artificial.

Detectores

Si con todo tienes dudas y no estás seguro de si un texto ha sido o no creado con la ayuda de la inteligencia artificial, existen ciertas herramientas que pueden ser útiles:

  • Detectores automáticos (GPTZero, Copyleaks, Originality.ai…). Dan probabilidades, no pruebas. Tienen muchos falsos positivos, sobre todo con textos de personas que escriben en un idioma que no es el suyo o con textos muy formales. Basta con editar un poco el texto para engañarlos. OpenAI retiró su propio clasificador en 2023 porque acertaba poco.
  • Marcas de agua. Algunas empresas incrustan una huella estadística en el texto que generan, como SynthID de Google. Solo funcionan con los modelos de esa empresa y se debilitan al reescribir o traducir.
  • Contexto. A menudo es lo más útil: comparar con textos anteriores del mismo autor, revisar el historial de versiones del documento o pedirle que explique cómo escribió el texto y de dónde sacó los datos.

A medida que los modelos mejoran, estas señales serán cada vez más difíciles de detectar, y algunas desaparecerán. La distinción entre lo humano y lo artificial quizá no dependa entonces del texto, sino de la transparencia: de que quien publique algo diga cómo lo ha hecho.