Manuel Parras Rosa, presidente del Consejo Regulador IGP Aceite de Jaén

Manuel Parras Rosa, presidente del Consejo Regulador IGP Aceite de JaénThorun Piñeiro

Un catedrático de mercados desvela las claves para el aceite de oliva virgen extra tradicional

La atención en torno al oro líquido se ha multiplicado en los últimos tiempos por las fuertes oscilaciones en su precio

El sector olivarero se distingue como uno de los más arraigados a las labores agrarias en España; sin embargo, el reemplazo del cultivo tradicional por el intensivo dificulta el estatus de los productores con mayor recorrido.

Los métodos intensivos ofrecen ventajas competitivas clave para estos empresarios, que gozan de mayor rentabilidad al conseguir elevar la eficiencia de sus árboles.

Este escenario debilita la posición de los productores tradicionales, cada vez más arrinconados por el intensivo y por ello más condicionados por las economías de escala difícilmente alcanzables por sus olivos, sobre todo en los terrenos más montañosos.

Manuel Parras Rosa, presidente del Consejo Regulador IGP Aceite de Jaén y catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Jaén, en el marco de la mayor feria del mundo dedicada en exclusiva al aceite de oliva –la WOOE (World Olive Oil Exhibition)–, ha señalado cuál es el camino a seguir por los productores de aceite de oliva virgen extra para distinguirse en un mercado feroz.

«Es importante saber qué tipo de estrategias de diferenciación pueden seguir los aceites de oliva virgen extra, sobre todo procedentes de olivares tradicionales que evidentemente no pueden competir vía precio con otros excelentes aceites que proceden de olivares más intensificados», apunta en conversación con El Debate Parras, que destaca valores de los olivares tradicionales «que cada día son más estimados y considerados a la hora de la compra por una parte de los consumidores, no de todos, pero sí de unos segmentos de mercado importantes».

El catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados hace referencia a tres tipos de atributos: intrínsecos, como pueden ser el sabor, el aroma o el origen; extrínsecos, como marca, precio o envase; y ocultos, donde el olivar tradicional tiene su gran baza para vencer a sus competidores.

«Estos atributos ocultos tienen mucho que ver con el tema medioambiental, con el respeto a los trabajadores, con el comercio justo y con la huella de carbono y la hídrica. Por ahí es por donde tienen que ir las estrategias de los productores de aceite de oliva virgen extra de los olivares tradicionales», asevera Parras.

La atención en torno al aceite de oliva se ha multiplicado en los últimos tiempos: de la discusión por su precio por la fuerte sequía y la baja producción a la mejoría experimentada en la cosecha de 2024, que ha rebajado considerablemente esta factura, al debate sobre los métodos de producción y su capacidad para fijar población.

La amenaza arancelaria de Donald Trump a los productos agroalimentarios de la Unión Europea (UE) ha añadido un ingrediente más a la discusión del sector, aunque Parras deja claro cuál debe de ser el plan a seguir: «No sabemos todavía qué va a pasar con los supuestos aranceles, vamos a esperar. Con independencia de que la situación con Estados Unidos se complique, que eso nos daría evidentemente una mayor incertidumbre y dificultad, la clave está en la calidad», reivindica el experto.

La calidad destaca como la mejor baza de los productores, a los que Parras insiste en comunicar «cómo hace esa calidad y finalmente qué bienes públicos se generan al hacer el producto así. Si trasladas los bienes públicos que generas al elaborar determinados virgen extra hay mucho ganado para segmentos de mercado que aprecian todas estas externalidades positivas que tienen los aceites de oliva virgen extra de olivares tradicionales».

La batalla sobre si el aceite de oliva virgen extra es la fuente más saludable de grasa «ya está ganada» a favor del oro líquido, por lo que el catedrático de la Universidad de Jaén pone el foco en diferenciar el productor por estilo de vida y valores psicográficos: «No lo vamos a diferenciar por nivel de renta, edad, o sexo. Hay que ir a por los que no se conforman solo con saber qué consumen, sino quién y cómo se hace lo que ellos consumen. Las decisiones que tomamos en los supermercados o en la web cuando compramos tienen consecuencias y eso da un público muy sensibilizado, que parece que son los más lo que más valoran los atributos ocultos».

Parras alude a uno de los errores más frecuentes entre el sector: no investigar los mercados a fondo. «A veces te dejas llevar por la creencia que tienen los oferentes y eso es un grave error. Yo soy partidario de erradicar el verbo 'creer' en las empresas muy orientadas al mercado. Hay que preguntar, hay que interpelar y hay que observar, que es la mejor forma de saber que efectivamente los consumidores piden lo que están pidiendo», concluye el presidente del Consejo Regulador IGP Aceite de Jaén.

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