Explotación de ganado vacuno en España
Más de 200 exportadores de carne de Brasil ultiman una certificación para intentar volver a operar en la UE
el portazo de la Unión Europea (UE) a la carne procedente de Brasil fue impuesto menos de 15 días después de la aplicación provisional del trato de libre comercio firmado con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil).
El veto de la UE se debe al incumplimiento de las exigencias sobre el uso de antimicrobianos en la producción animal, prohibido en la UE y empleado en Brasil para estimular el crecimiento del ganado. La sanción, comunicada en mayo, se ha hecho efectiva el pasado 3 de septiembre, dado que los exportadores brasileños han sido incapaces de demostrar en el plazo de cuatro meses que cumplen con las garantías exigidas por las autoridades europeas.
La respuesta de la institución del viejo continente ha supuesto un importante golpe a la industria cárnica brasileña, que durante los meses de mayo, julio y agosto ha exprimido la preferencia comercial en vistas del bloqueo esperado para el 3 de septiembre.
La acción de la UE –aunque criticada por tardía– ha sido celebrada por los ganaderos europeos, que desde rechazan el acuerdo con Mercosur desde la negociación del mismo por las diferencias normativas a ambos lados del océano Atlántico.
Las reglas de la UE relativas a la prohibición de ciertos antimicrobianos en animales destinados a la exportación son aplicables desde 2023, por lo que los países con voluntad de operar en Europa han tenido tiempo para adaptarse; sin embargo, los exportadores brasileños han omitido esta obligación hasta ver restringidas sus ventas, por lo que ahora, tal y como aseguró ABIEC (Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne), las plantas procesadoras de carne brasileñas que contaban con autorización para exportar carne de vacuno a la UE han introducido unos protocolos de control sobre el uso de antimicrobianos para intentar volver a operar en el mercado europeo.
El Gobierno de Brasil plantea esta certificación, que no es obligatoria, para tratar de sobreponerse a la medida tomada por la UE de incluir al país en la lista de estados para los que está vetada la compra desde los Estados miembros; sin embargo, fuentes presentes en Bruselas señalan a El Debate que esta certificación tendría que ser aceptada por la UE, algo que en el caso del vacuno «no será tan fácil y rápido como si puede darse con la carne de pollo».
Según ha trasladado recientemente el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil, unas 220 granjas brasileñas de bovino están inmersas en el proceso de certificación con el que se pretende demostrar a la UE de las garantías de la carne. Por el momento, ninguna de estas explotaciones ha completado un trámite que tampoco asegura su vuelta a las operaciones comerciales en el viejo continente, ya que la UE tendrá que aceptar que estas acciones son suficientes para cumplir con las condiciones exigidas.
Emílio Salani, vicepresidente ejecutivo de Sindan, el Sindicato Nacional de la Industria de Productos para la Salud Animal que congrega al 90 % del mercado brasileño de este tipo de medicamentos, reconoció en una entrevista para CNN Brasil que este proceso debería haberse implementado «hace al menos dos años» para así poder cumplir con los estándares de la Unión sobre el uso de antimicrobianos desde el principio del funcionamiento del acuerdo UE-Mercosur.
«El principio es simple y fundamental: no puede haber normas diferentes según si un producto se produce dentro de la UE o se importa de un tercer país. Las normas europeas sobre seguridad alimentaria y el uso de antimicrobianos deben aplicarse y cumplirse de forma coherente a lo largo de toda la cadena de suministro», reclaman las organizaciones Eat Europe y Farm Europe, que señalan que el protocolo de certificación del Gobierno brasileño destinado a garantizar el cumplimiento de los requisitos de la UE sobre el uso de antimicrobianos «suscita inquietudes que no pueden ignorarse».
El sistema de certificación está en una fase inicial y ninguna explotación agrícola ha sido certificada bajo el nuevo protocolo, por lo que no se espera que los exportadores de carne brasileño vuelvan a introducir sus productos en la UE en el corto plazo.