El cable del AVE y el poni de Von der Leyen

Es evidente que es imposible garantizar una vigilancia continua de la geografía española, pero sí es perfectamente posible hacerlo con las chatarrerías que ejercen de receptadores. Y no me cabe la menor duda de que a partir de ahora lo harán.

Agentes del Seprona intervienen la extracción de olivos para comercializarlos sin permiso

Agentes del Seprona intervienen la extracción de olivos para comercializarlos sin permisoGUARDIA CIVIL

Cuando algunos denunciamos el estado de abandono del mundo rural no falta quien nos tache de victimistas. Pero ya es viejo el dicho de que «dato mata relato». España alberga más de dos tercios de los lobos de la Unión Europea, que siempre serán pocos para algunos, sobre todo para los que viven de él, como el tal Domínguez, que pasó de fotógrafo taurino a ultra defensor del lobo, sin distinguirlo del chacal, como se ha demostrado más de una vez. Pero es que de algo hay que vivir, claro.

El caso es que a muy pocos les importaba que los lobos causen decenas de miles de muertes anuales en el ganado y en los perros rurales. Eso hasta que a unos de esos cánidos les diera por comerse el poni preferido de Úrsula von der Leyen. Ahí les pasó como al león huido del zoo que se refugió durante años en los sótanos del Ministerio de Transición Ecológica y que todas las semanas se comía un funcionario; nadie les echaba de menos hasta que al incauto felino se le ocurrió comerse al ordenanza que servía los cafés. Nunca han lamentado más los «lobistas» una muerte, porque ven peligrar su fuente de ingresos, basada en el cuento.

Recientemente se ha producido un caos ferroviario porque a unos chorizos les ha dado por robar el cable del AVE. Nada nuevo, si tenemos en cuenta que los chorizos llevan muchos años asolando el campo español robando cable y motores de riego, causando la ruina de explotaciones agrarias y la desgracia humana de sus titulares.

Tal era el problema que los vecinos llegaron a organizar patrullas nocturnas para defender en grupo sus intereses. Y eso, la existencia de esas patrullas, fue el detonante para crear las patrullas «ROCA» de la guardia Civil, a mi juicio más para evitar las patrullas de autodefensa (esto no puede ser el lejano oeste) que para evitar los robos, aunque algún efecto tuvieron, no cabe duda, porque tampoco dudo de la profesionalidad de los agentes. Otra cosa es mi fe en el sistema y en las intenciones de sus directores.

Algunas veces los cacos echaban mano del alumbrado público de barrios exteriores de poblaciones rurales o provincianas, y eso ya llamaba un poco más la atención. Se empezó entonces a vigilar con un poco más de atención a los receptadores (los que compraban el cobre), pero por una razón o por otra, lo máximo eran unas multitas. Sin embargo, ahora han robado el cable del AVE y no ha habido un solo medio que se haya dejado de hacer eco del escándalo.

Es evidente que es imposible garantizar una vigilancia continua de la geografía española, pero sí es perfectamente posible hacerlo con las chatarrerías que ejercen de receptadores. Y no me cabe la menor duda de que a partir de ahora lo harán.

Que no encuentren a un paisano con nitrato amónico para abonar o se le aplicará la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana

El artículo 298 del Código Penal, sobre todo desde su modificación de 2015, contempla perfectamente los hechos y expresamente los extiende a cableado de infraestructuras y de explotaciones agrícolas y ganaderas. El problema, ya lo sé, es la prueba, porque ya sabemos que in dubio pro reo. Cable hay, pero de ahí a imputar receptación… Es necesaria esa misma prueba que ya es costumbre que en asuntos del campo se invierta, de tal forma que quien caza, poda, tala o abona, debe probar su inocencia mediante exhibición de los muchos permisos de difícil tramitación que le exige la Administración. Que no encuentren a un paisano con nitrato amónico para abonar o se le aplicará la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana. Que no encuentren a un cazador que no lleve encima en ese momento la licencia de caza o de armas, o le retirarán las armas. Que no encuentren un trofeo africano (aunque sea de los años 60) sin el certificado CITES, o se le imputará un delito contra la fauna. De hecho, los responsables de redes sociales de la Benemérita son eficacísimos en publicitar cada una de sus actuaciones de retirada, incautación de armas y trofeos, que han sido muchas.

Ahora pregunto yo: ¿Cuántos imputados por receptación de cobre ha habido en los últimos diez años? ¿Qué penas ha solicitado la Fiscalía? ¿Qué penas les han sido impuestas?

Pero, gente rural, no os preocupéis, que se han comido al poni de Von der Leyen. Hay un antes y un después en el robo del cobre. Vosotros poco importáis, pero los usuarios del AVE con origen en Atocha y destino en Santa Justa para llegar a la Feria de Abril y entrada para la Maestranza… eso son cosas mayores.

Antonio Conde Bajén es miembro del Real Club de Monteros

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