Los productores nacionales insisten en que la oferta es suficiente para satisfacer la demandaGetty Images/Nitrub Montaje: El Debate

Agricultura

La patata española se «ahoga» mientras los supermercados se llenan con productos de fuera

Los agricultores lamentan las dificultades para dar salida a su producto a un precio justo

La situación de los productores de patatas en España ha llegado a un punto crítico, como se muestra en un reciente vídeo de TikTok que ha captado la atención de muchos. En él, un agricultor lanza con desesperación un mensaje contundente: «Nos estamos ahogando con nuestras propias patatas». Esta frase, que podría parecer exagerada, refleja una realidad marcada por la creciente competencia de los productos importados.

El panorama es alarmante. El agricultor menciona que los productos de fuera son priorizados en el mercado, relegando a un segundo plano las patatas producidas nacionalmente. Esto lleva a que sus propias cosechas queden sin vender o se vean relegadas a un precio ínfimo, afectando no solo su economía, sino también la sostenibilidad del sector agrícola en España.

Los cultivos y la producción local son un componente vital de la economía rural. Sin embargo, la constante preferencia de los distribuidores por productos importados está impactando su viabilidad. Cada kilo de patatas debe ser vendido para sostener no solo la labor del agricultor, sino también el futuro de muchas familias que dependen de esta actividad.

Las alternativas de venta se están agotando y es esencial que los consumidores se unan en este esfuerzo. La propuesta es clara: «Aquí si no nos unimos todos, no va a ser posible». Su defensa del producto nacional invita a la reflexión sobre las decisiones de compra y el impacto que estas tienen en la economía local y el empleo agrícola.

La necesidad de apoyo

En concreto, el agricultor insta a los consumidores a valorar la importancia de apoyar los productos españoles. Elegir patatas de productores locales no solo es un acto de solidaridad, sino también una forma efectiva de contribuir a la economía del país.

La vitalidad del sector agrícola depende de un consumo consciente que reconozca el esfuerzo y la dedicación detrás de cada producto. Por ello, es un compromiso que debe asumirse de forma colectiva, promoviendo un modelo de consumo que respete y valore el origen de lo que llega a nuestra mesa.

No es la primera vez que ocurre

Hace unos meses, las buenas perspectivas de cosecha para la patata en la Comunidad Valenciana, impulsadas por un inicio de campaña «con cierto optimismo», se vieron truncadas por un desplome drástico de los precios en origen.

A su vez, COAG, la primera organización agraria profesional de ámbito estatal constituida en España, acusó a la distribución de retrasar la compra de patata nueva española para presionar artificialmente a la baja los precios en origen.

El plan consistiría en inundar los lineales con patatas importadas de Israel y Egipto, saturando así el mercado y obligando a los productores a reducir el precio en origen.

El resultado: «El consumidor se ve abocado a preparar la típica tortilla de patata con materia prima de Oriente Medio, mientras la producción autóctona de calidad permanece almacenada en las sacas. No es razonable encontrar en una superficie comercial del Campo de Cartagena, con 10.000 hectáreas sembradas, patatas de origen Israel», aseveró entonces en conversación con El Debate el responsable de patata de COAG, Alberto Duque.