Ejemplar de cabra bermeya, raza autóctona del Principado de Asturias
Iván Díaz, ganadero de 18 años, desesperado por salvar a sus cabras de una muerte segura: «Una ha fallecido»
La llamada de auxilio de Iván Díaz, un ganadero de 18 años de Somiedo (Asturias), ha desencadenado en un rescate de urgencia para salvar a sus cabras, arrinconadas en un lugar prácticamente inaccesible.
«Mis cabras, exactamente 11, están atrapadas en una zona de montaña de la cual es imposible que salgan. Ellas descendieron desde la zona alta de la montaña hasta una terraza en la cual hay comida y pasto, pero claro, llevan diez días allí y se les está acabando», apuntaba Iván en un vídeo publicado compartido por la Radiotelevisión del Principado de Asturias (RTPA).
El joven agrario compartió su angustia por la situación, ya que pese a poder tener contacto visual con los animales no podía ayudarles. «No tienen agua, no tienen casi comida, una ya ha fallecido y nadie viene ni a ayudarnos ni a dar la cara ni a proporcionarnos servicios que realmente se necesitan si no quieren dejar morir a diez animales. Una oveja ya ha fallecido», lamentaba Iván.
El todavía adolescente contactó con los servicios de emergencia; sin embargo, no encontró la respuesta esperada: «Vino el helicóptero a supervisar la zona y los bomberos nos dijeron que el rescate se tenía que hacer colgando desde arriba o escalando desde abajo. Dijeron que no era muy complicado, pero que lo tenía que aprobar su superior, cosa que no aprobó».
El choque de realidad no impidió que Iván continuara con su lucha por salvar a sus diez cabras y limitar su pérdida a solo un ejemplar. «Con esto lo único que quiero conseguir es ayuda para ellas. Esperamos que alguien venga, que tome medidas y que haga algo por mis cabras», insistió.
La desesperación de Iván ha servido como combustible para provocar una reacción en las autoridades, que finalmente han desplazado a tres bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) para realizar la operación. «Todo ha salido bien», apuntó el ganadero en el diario La Nueva España. «Están bien, no paran de comer, porque ya tenían poca comida en la terraza donde estaban. Ahora deseando llevarlas a la cuadra para darles agua y que estén tranquilas», celebró Iván en declaraciones para el medio citado.