Imagen de un jabalí.
Un estudio confirma que la sobrepoblación de jabalíes ya altera el suelo de los bosques protegidos
La investigación revela cómo el exceso de ungulados modifica la situación ecológica del terreno
Agricultores, ganaderos y habitantes del medio rural, en definitiva las personas que están en el campo, alertan desde hace años del crecimiento poblacional de los jabalíes.
La elevada densidad de jabalíes que interfiere en los intereses agrarios viene de lejos; sin embargo, hasta que la problemática no ha repercutido directamente en otros sectores de la sociedad por el foco de peste porcina africana (PPA) detectado en Cataluña, no se ha cuestionado de manera general cómo atajar este exceso poblacional del ungulado.
Los datos de la Fundación Artemisan, la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (Secem) y las federaciones de caza indican que la población de jabalíes en España ha pasado de 200.000 ejemplares en 1990 a más de 1.300.000 en 2024, por lo que las organizaciones profesionales agrarias insisten en apartar las presiones ideológicas y políticas de este debate y actuar desde el conocimiento científico.
Un informe realizado por investigadores de la Universidad de Brno y publicado en Human–Wildlife Interactions destaca el daño provocado por los jabalíes en suelos europeos protegidos por la Red Natura 2000 en la República Checa.
El estudio ahonda en el perjuicio ocasionado por los jabalíes en los árboles más jóvenes, con un destrozo que alcanzó el 80 % de las plantaciones en las zonas más críticas. Los científicos advierten que las poblaciones en aumento de jabalíes originan un considerable impacto económico en un paisaje de robledales sobre arenas de la República Checa de 976 hectáreas, catalogado como Monumento Natural y parte de la red europea Natura 2000.
Los científicos cuantifican un agujero económico superior a los 3 millones de dólares provocados para el terreno agrario checo solo en 2019. «Como actualmente no conocemos ningún método de protección eficaz contra este daño, la solución más adecuada parece ser la reducción de la población de jabalíes, así como la vigilancia y protección de las nuevas plantaciones durante un período de al menos cuatro semanas después de la siembra», indican.
La investigación revela cómo el exceso de jabalíes modifica la situación ecológica del terreno, ya que la acción para encontrar alimento es determinante para cambiar la estructura del suelo, acelerar los ciclos de nutrientes y facilitar la llegada de especies invasoras.
El movimiento de la tierra del jabalí con el hocico es especialmente significativo en masas boscosas con robles y encinas, ya que el animal se afana en busca de bellotas. La concentración de jabalíes y la falta de alimento hace que el agujero sea más profundo y localizado, por lo que esos robledales arenosos se exponen en mayor medida tanto al agua como a la lluvia, lo que lastra la conservación de las especies que lo habitan.