Recogida de mandarinas en ÁfricaEuropa Press

La importación de mandarinas de Marruecos se multiplica por cinco en un año

Los agricultores españoles condenan una entrada masiva que repercute negativamente en sus precios

Las frutas y hortalizas de Marruecos están cada vez más presentes en España. El vecino del sur se destaca como una potencia agroalimentaria y su expansión se cimenta en el mercado europeo, donde ya se ha instalado como uno de los principales proveedores.

Los productos en los que el país magrebí ha experimentado un crecimiento meteórico –tanto en sus cultivos como en su capacidad de exportación– son varios. Aguacates, arándanos, tomates, sandías y frambuesas son algunos de los ejemplos más conocidos, aunque los reyes de los cítricos, las mandarinas y las naranjas, han engrosado considerablemente la cuenta de importaciones de España con origen Marruecos en lo que va de 2025.

Según datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, entre enero y octubre de 2025, las importaciones de España de naranjas y mandarinas con origen del reino alauí han pasado de 7.341,97 toneladas a 27.325,47 toneladas, un 272,1 % más, o lo que es lo mismo, se han multiplicado casi por cuatro.

El caso de las mandarinas, que con el aforo previsto para la cosecha 2025/2026 por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación representarán un 31,85 % del total de los cítricos, es especialmente llamativo. Las producciones nacionales pierden peso, ya que la estimación indica una caída del 8,16% respecto a la campaña 2024/2025; al mismo tiempo, Marruecos engorda su negocio en España: las importaciones desde el reino de Mohamed VI se han multiplicado por 4,96 en tan solo un año, de las 3.391,73 toneladas vendidas entre enero y octubre de 2024 a las 16.812,57 toneladas de la misma referencia en 2025.

Marruecos destaca como el mayor suministrador de mandarina para España, por encima de otros importantes proveedores como Sudáfrica, Perú o Egipto. Para encontrar el primer socio comunitario cuya mandarina tiene relevancia en España hay que descender hasta el quinto lugar, ocupado por Portugal, que en el período mencionado vendió 958,60 toneladas de este pequeño cítrico. La presencia de las mandarinas importadas de Marruecos es más de 17 veces mayor que la del país luso.

Esta avalancha de cítricos procedente de terceros países sobresale como la gran traba que denuncian los agricultores españoles para su actividad. La sensación en el campo es que los acuerdos comerciales establecidos con naciones como Marruecos, Sudáfrica o Egipto, para las que los cítricos representan uno de sus grandes valores agroalimentarios, ejercen una asfixia a las explotaciones familiares.

El sexto proveedor de mandarina para España es Zimbabue, que de un año para otro ha pasado de no contar, ni siquiera hay registro de ventas, a vender más 604,55 toneladas de esta fruta, por delante de productores europeos como Países Bajos, Francia y Alemania.

Los agrarios señalan que la introducción de estas frutas genera una distorsión de la oferta disponible que repercute directamente en sus precios y que se fundamenta en la competencia desleal. Los productores africanos mencionados aprovechan unos costes laborales significativamente menores que en la UE y una legislación más permisiva en cuestiones fitosanitarias y de aprovechamiento de aguas que les permite producir con ventaja respecto a España.

Los productores españoles ahondan en que los efectos de esta competencia desleal van más allá de la reducción de beneficios y denuncian que el estrechamiento constante de los márgenes impide la modernizaciones de los cultivos y un consecuente desplome de la productividad que conduce a la muerte de los mandarinos.