Aguacates robados recuperados por la Guardia CivilGUARDIA CIVIL

Ni seguridad ni cámaras: el consejo de los expertos para evitar los robos de aguacate en las fincas

La falta de medios de vigilancia en las zonas rurales facilita las fechorías en estas áreas

La inseguridad ante la amenazante acción de los amigos de lo ajeno se suma al inmenso listado de preocupaciones que acompañan a los agricultores en su día a día.

El miedo a que los frutos del trabajo de uno o varios años quede difuminado por los robos y destrozos que causan los cacos en las explotaciones condiciona los planes en el campo. El cúmulo de incertidumbres que comprende la actividad añade así un factor más que escapa al control de los agrarios, que claman por mayor vigilancia en las zonas rurales.

La escasez de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en determinados territorios provoca que, en muchos casos, una única patrulla de la Guardia Civil se encargue de la vigilancia de varios pueblos, lo que facilita las fechorías en estas zonas.

El conocimiento del terreno es una de las principales bazas que juegan los ladrones, que saben perfectamente la mejor forma de acceder y huir de las fincas en el menor tiempo posible. El botín se engrosa en plena campaña, cuando más kilos de fruta hay en los árboles y, por tanto, cuando mayor es el golpe para el primer eslabón de la cadena.

Uno de los cultivos más afectados por esta problemática es el aguacate, ya que tiene una alta demanda y un valor al alza, por lo que la recompensa resulta más apetecible para los ladrones.

La cuestión ocupa parte de la conversación sobre esta fruta tropical entre el agricultor y creador de contenido Germán Fernández,y Pepe Cuadrado,ingeniero técnico agrícola y creador de Iberian Avocados, en el podcast Agrolife.

«Los agricultores estamos hartos de no tener seguridad. Hay que poner un remedio a esto (...) Una hectárea de mango o de aguacate te la limpian en cero coma», señala Fernández en referencia a los robos de aguacate. «En una finca con carga de fruta roban 200 kilos en 15 minutos», apunta resignado Cuadrado, que confiesa una experiencia propia: «No puedes hacer nada. A mi padre el año pasado le robarían 5000 kilos, que a 3 euros el kilo. Es mucho dinero (15.000 euros)».

Toda medida de prevención parece insuficiente. «Contratas seguridad y cámaras y da igual. Se te meten por la noche», lamenta Cuadrado, que explica el método empleado para dejar desnudos los árboles: «Llevan las típicas bolsas grandes de la compra y en un segundo, con una linterna, roban muy fácil».

El experto incide en que las fincas más expuestas son aquellas que están cercas de los núcleos urbanos. «Las peores son las que están pegadas a las ciudades y tienen mucho tránsito de gente, son fincas muy visibles», comenta Cuadrado, que revela cuál es el mejor truco para evitar este perjuicio: «Aconsejo quitar la fruta a los árboles más visibles y próximos a los caminos. Si los ladrones ven los árboles cargados de aguacates van a entrar casi seguro. Si se puede quitar esa fruta para hacer creer que hay menos cosecha de la real, mejor», concluye.