Ganadería extensiva de vacuno.Europa Press

Un estudio revela cómo la destrucción de la ganadería roba agua para ríos y usos humanos

Existen diez veces más trabajos dedicados al sobrepastoreo que a la reducción de la carga ganadera

La pérdida de la ganadería de la que tanto advierten las gentes del campo, principales víctimas de esta sangría, deja repercusiones desastrosas para todo el planeta.

Así lo documenta un estudio coliderado por el CSIC junto a la Arizona State University y publicado en PNAS (The Proceedings of the National Academy of Sciences), que revela un marcado declive del ganado en zonas que albergan el 42 % de la cabaña ganadera mundial y sus preocupantes consecuencias.

La investigación, liderada por José Daniel Anadón (IPE-CSIC) y Osvaldo Sala (Arizona State University), analiza los patrones globales de variación en las cargas ganaderas, relacionándolos con factores socioeconómicos, tecnológicos y climáticos, y evalúa el rastro que estas disminuciones pueden tener en la sociedad.

Una de las conclusiones más llamativas del análisis señala cómo la destrucción de la ganadería roba agua para ríos y usos humanos. La pérdida de estos animales en el campo permite un crecimiento desordenado de la vegetación que incrementa el consumo y la transpiración de agua, reduciendo la escorrentía y dejando menos agua disponible para ríos y usos humanos. Además, la falta de pastoreo favorece que unas pocas especies vegetales dominen el terreno, provocando una pérdida de biodiversidad al desplazar a plantas más vulnerables.

Los autores destacan que aunque la reintroducción de fauna silvestre o el uso de otros tipos de herbívoros podrían, en algunos casos, sustituir parcialmente las funciones ecológicas que desempeña el ganado, se necesita un mayor conocimiento científico para entender qué estrategias funcionan, en qué lugares y bajo qué condiciones.

El texto ahonda en el marcado sesgo en la literatura científica sobre el asunto. Existen diez veces más trabajos dedicados al sobrepastoreo que a la reducción de la carga ganadera. «Esta desproporción ha contribuido a una percepción global de degradación de los paisajes generalizada, condicionando tanto la investigación como las decisiones de gestión», explica Anadón.

El investigador del IPE-CSIC lamenta que durante décadas «hemos interpretado los pastizales del planeta desde la óptica del sobrepastoreo; sin embargo, una parte sustancial del mundo está experimentando justo lo contrario: menos ganado, menor presión de pastoreo y transformaciones ecológicas profundas».

Los autores avisan que la marcada reducción de la ganadería extensiva está desencadenando efectos ecológicos significativos a escala regional y global. Anadón defiende que la ganadería extensiva es el principal creador y mantenedor de paisajes abiertos en el mundo, y su desaparición implica cambios a gran escala con numerosas consecuencias.

La reducción del ganado extensivo puede provocar un aumento del riesgo de incendios, al favorecer una acumulación descontrolada de biomasa vegetal; o la pérdida de especies vegetales vulnerables, al permitir que unas pocas especies competitivas dominen la vegetación. La disminución del pastoreo también puede incrementar la cantidad de biomasa y favorecer la captura de dióxido de carbono atmosférico, con posibles beneficios para el clima. «No se trata, por tanto, de un escenario únicamente negativo o positivo, sino de una realidad más compleja que combina riesgos y oportunidades», asevera el experto, que insta a revisar las prioridades científicas y políticas en favor, no solo del campo, sino del conjunto de la sociedad.