Una piara de jabalíes

Una piara de jabalíesEuropa Press

El misterio de la peste porcina: pérdidas de 150 millones, hundimiento del precio y sin noticias del origen

El cerdo es el único producto ganadero cuyo valor ha caído respecto al inicio de 2025

El brote de peste porcina africana (PPA) detectado el 28 de noviembre en España –más de 30 años después de la erradicación de la enfermedad en el país–provocó un terremoto que todavía sacude a los ganaderos.

Las granjas de cerdo, que ya contaban con los máximos estándares de bioseguridad, se blindaron contra el virus. El resultado de este estricto cumplimiento de los protocolos es evidente: los contagios se han dado únicamente en jabalíes localizados en los perímetros de seguridad y la dolencia no ha saltado a las explotaciones.

El buen hacer de los responsables del ganado ha evitado un daño crítico para el porcino español, ya que esa demostración de fortaleza ha permitido que los principales mercados de exportación se mantengan abiertos.

La ausencia de casos de peste porcina africana en cerdos de España da libertad a la comercialización a otros países; sin embargo, los efectos de esta crisis debilitan a un sector que asume los perjuicios del regreso de una enfermedad para la que la Administración ha planteado teorías sobre su origen –que en algún caso ha desmentido posteriormente– y para la que casi dos meses después no ha arrojado apenas certezas.

De la hipótesis del bocadillo infectado que habría viajado con un transportista europeo a la auditoría a un laboratorio que investiga con el virus de la PPA muy cerca del primer foco. La Generalitat de Cataluña ha planteado diversos escenarios sobre la aparición de la peste porcina africana en España, aunque por el momento no hay una conclusión oficial y, pese a que la respuesta impecable de los ganaderos, las pérdidas millonarias sangran su cuenta de resultados.

Según los cálculos de la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, las dificultades causadas por la PPA han tenido un impacto negativo de 153 millones de euros en el sector del porcino. La organización señala que la facturación del porcino español ha caído un 17 % en 2025 respecto al 2024 por culpa de la PPA. Las garantías de bioseguridad de las granjas mantienen el virus lejos de los cerdos; sin embargo, las restricciones y la incertidumbre zarandea al sector ganadero español con más ventas al exterior.

El informe de precios medios nacionales elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación señala a la carne de cerdo es la excepción en la tendencia al alza en los precios del resto de cabañas y de otros productos ganaderos, tras bajar un 33 % si se compara su cotización en la primera semana de 2025 con la de 2026; ahora se paga en granja a 1,34 euros/kilo de canal.

Unión de Uniones condena este hundimiento del precio del cerdo y de los márgenes de beneficio, que se agrava con el misterio sobre cómo volvió la PPA a España. «Pedimos que se siga investigando el origen del virus para que se repartan responsabilidades y se tomen las medidas necesarias para que no vuelva a suceder», indica la organización, que recuerda que no se han hallado casos positivos en ninguna de las 57 granjas de porcino ubicadas en el radio de 20 kilómetros de la zona infectada.

El Gobierno catalán, que en su momento mencionó que «con alta probabilidad» la reaparición de la PPA en España se debía a un embutido contaminado ingerido por un jabalí, ha descartado que el virus saliera del laboratorio del Centro de Investigación de Sanidad Animal IRTA-CReSA de Sardañola del Vallés (Barcelona), algo que figuraba como un posible origen para el Ministerio de Agricultura.

La secuenciación del virus detectado en los jabalíes infectados realizada por el Instituto de Investigación Biomédica de la Generalitat (IRB) y la Universidad de Barcelona rechaza la especulación sobre la fuga en el laboratorio.

Toni Gabaldón, profesor del IRB encargado de la secuenciación, ha explicado que el virus presente en los jabalís muertos, que se encontraron en las inmediaciones del laboratorio del IRTA-CreSA, corresponde a «una nueva variante no registrada», ya que han encontrado «diversas mutaciones y la pérdida de una parte importante del genoma que la hace menos virulenta» y, en consecuencia, «menos mortífera». Esto implica que el origen de esta nueva variante, que sería la número 29, «sea más difícil de encontrar», ya que no se «puede establecer ninguna correlación con las otras variantes».

La falta de certidumbres empapa de oscurantismo las reclamaciones de los ganaderos, que exigen mayor compromiso tanto al Ministerio como a la Unión Europea con la sanidad animal, con una revisión de protocolos y mecanismos de prevención.

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