Imagen de recurso de tomates cherryPixabay

España importó un 70 % más de tomate de Marruecos durante la negociación para ampliar el acuerdo del Sáhara

La modificación del pacto se confirmó en septiembre, aunque tal y como adelantó tres meses antes El Debate, las sospechas de los agricultores se anticiparon por el pronunciado aumento de estas compras

La firma de alianzas comerciales con países ajenos a la Unión Europea (UE) que cuentan con costes laborales considerablemente inferiores y una legislación más laxa para la aplicación de fitosanitarios incendia a los agricultores y ganaderos del viejo continente.

Los agrarios recalcan que no condenan la apertura de la UE ni el libre comercio, sino que para favorecer estas transacciones procedentes de terceros países no se exijan las mismas reglas para evitar la competencia desleal.

El trato con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) ha puesto esta problemática en el centro de la opinión pública, aunque el acuerdo preferencial de la UE con Marruecos –en vigor desde el 2000– aparece como el gran ejemplo de esta situación condenada durante años el campo español.

Los agricultores de cultivos como pimientos, frambuesas, aguacates, judías o tomates, en los que España destaca entre los grandes productores de la UE, denuncian que una avalancha de kilos procedente de Marruecos asfixia sus producciones. Esta situación irá a más, ya que la UE ha modificado el documento de asociación con Marruecos para que incluir los tomates y melones producidos en el Sáhara Occidental para así sortear la sentencia del 4 de octubre del 2024 del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que consideraba ilegal esa práctica.

La ampliación del pacto con Marruecos se confirmó en los últimos días de septiembre, aunque tal y como adelantó tres meses antes El Debate, las sospechas de los agricultores se anticiparon ante por el aumento desbocado de las importaciones de tomate marroquí.

Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, entre enero y octubre de 2025 España importó 65.615,74 de tomates procedentes de Marruecos, lo que supone un amento del 54,5 % respecto a la misma referencia para 2024, con 42.466,73 toneladas.

El acelerón en la compra de tomates al vecino del sur se cimentó de enero a septiembre –en coincidencia con el período de negociación sobre la modificación del acuerdo–, con un incremento del 69,78 %. Solo en octubre de 2025, cuando el Consejo de la UE ya había cambiado en forma de canje de notas su unión con el reino de Mohamed VI, se produjo un descenso respecto a la factura de 2024, con un descenso de 7.980,82 toneladas a 7.068,08 toneladas.

Las ventajas competitivas de Marruecos en costes laborales, legislación sobre fitosanitarios y aprovechamiento de aguas impulsa a los magrebíes como proveedor de tomate para la UE mientras producir en Europa es cada vez más caro. La campaña 2024/2025 supuso el adelantamiento de Marruecos a España como segundo proveedor de tomate para la UE, con 568.371,2 toneladas frente a las 522.521,4 del país ibérico. Desde la campaña 2015/2016, cuando España alcanzó su máximo histórico, ha reducido sus ventas de tomate en la UE un 35,23 %. Países Bajos, líder con 780.217,5 toneladas en la cosecha 2024/2025, ha reducido sus cifras un 19,48 % respecto a la 2015/2016, mientras que Marruecos las ha engrosado un 40,66 %.

La brecha más reseñable en lo económico entre las producciones agrícolas europeas y las de Marruecos se da en la mano de obra del tomate cherry. La recolección de esta variedad no puede ser mecanizada, por lo que las labores se hacen a mano. La diferencia de márgenes en favor de los agricultores marroquíes crece con el cherry, ya que las dimensiones de estos tomates hace para sumar kilos sean necesario más tiempo de trabajo.

La desesperación de los agrarios españoles se acentúa con las cesiones de la UE para la construcción de infraestructuras y 5.000 hectáreas de invernaderos para Marruecos en el Sáhara Occidental. Uno de los puntos aceptados por el Consejo de la UE en el nuevo acuerdo con Marruecos señala que la Unión «proporcionará en primer lugar financiación a la región centrándose en sectores clave, como el agua, incluido el riego, la energía, la lucha contra la desertificación y la desalinización del agua, de conformidad con el principio de desarrollo sostenible» en el Sáhara Occidental, indica la propuesta de la Comisión a la que ha tenido acceso este diario.

Este epígrafe comprendería el apoyo económico para macroproyecto que plantea Marruecos en el Plan Generation Green (2020-2030), una ambición de Mohamed VI para alcanzar una superficie de 5.000 hectáreas de invernaderos en el Sáhara Occidental. Esta implementación incluye la construcción de una desaladora y un parque eólico a 75 kilómetros de la ciudad de Dajla.