Tractor arando en el campo.Europa Press

Las medidas del Gobierno para contener los precios en el campo apenas cubren la subida del gasoil agrícola

Los agrarios lamentan que el Ejecutivo ha hecho «lo mínimo que cabría esperar» y que «para afrontar con responsabilidad una crisis como esta hacen falta algo más que eslóganes a favor de la paz»

El plan de urgencia aprobado en un controvertido Consejo de Ministros con el objetivo de paliar el impacto de la guerra en Irán ha dejado un paquete de 80 medidas.

Varios de los mecanismos planteados desde el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez están focalizados en el golpe que sufren desde hace semanas en las explotaciones agrarias, donde denuncian que estos incrementos han sido aprovechados para levantar los precios en origen antes que se trasladaran a la práctica los efectos.

Carlos Cuerpo, ministro de Economía, Comercio y Empresa de España, señaló esta misma semana al campo como uno de los sectores más expuestos a esta crisis, con una repercusión del 40 al 50 % en el precio de los fertilizantes y del 28 % en el gasóleo agrícola; por ello, una de las principales estrategias para sostener a los agricultores y ganaderos aborda el precio del gasóleo agrícola, insumo imprescindible en los cultivos y fincas que se aproxima a los 1,6 euros con litro.

En lo que va de año, esta cifra ha levantado su valor por encima del 40 %, lo que se refleja tanto en un sobrecoste para el propio combustible como para la gran mayoría de elementos que requieren crudo para su elaboración. El Gobierno dará una ayuda directa de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola; sin embargo, este mecanismo se antoja insuficiente para los agrarios.

Desde el inicio del conflicto en Irán, el gasoil agrícola ha aumentado casi 50 céntimos por litro, por lo que los 20 céntimos anunciados por el Gobierno ni siquiera cubren la mitad de este encarecimiento. Sánchez ha indicado también que habrá «una ayuda equivalente para la compra de fertilizantes».

Las respuesta del Ejecutivo a la situación en Irán se antoja insuficiente para los agrarios, que habían solicitado una intervención mucho más intensa en acciones fiscales, legislativas y financieras, tanto de la Administración central, como de las autonómicas.

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos señala que el Gobierno ha hecho «lo mínimo que cabía esperar» y que «la reducción del IVA en el gasóleo y la ayuda de 20 céntimos por litro es meramente coyuntural y se queda muy lejos de la reivindicación de un gasóleo profesional agrario con fiscalidad mínima en poste aplicada en precio en surtidor».

Asaja ha recalcado que todas las medidas deben dirigirse a quienes realmente soportan el incremento de costes, «evitando ayudas lineales y vinculando su concesión al consumo efectivo acreditado mediante factura, especialmente en el caso del gasóleo y los fertilizantes».

«Para afrontar con responsabilidad una crisis como esta hacen falta algo más que eslóganes a favor de la paz», condenan en Unión de Uniones, que a su vez solicitan la constitución de un Fondo Extraordinario de 1.500 millones de euros para la concesión de ayudas directas a las explotaciones agrícolas y ganaderas en los sectores más afectados.

La sensación en el campo es que el plan para contener la subida de precios se ha situado en un escenario mínimo, aunque el perjuicio es importante en las explotaciones. Entre lo aprobado no figura la bajada general del IVA de los inputs agrarios al límite que permite Bruselas, ni el cumplimiento de la sentencia del contrato eléctrico de doble tarifa para el regadío, ni las ayudas directas para compensar el encarecimiento de los costes productivos, algo que los agrarios tildan de clave para paliar el impacto que el conflicto sufrió el sector de manera inmediata con el comienzo de la guerra.