Mandarinas en el campo, en España

Mandarinas en el campo, en EspañaEuropa Press

Diez años de acuerdo con Sudáfrica: España pierde 15.000 hectáreas de mandarina e importa un 300 % más

Los agricultores europeos reclaman la aplicación de cláusulas de salvaguardia para evitar casos de competencia desleal

Un goteo incesante. Una losa que, poco a poco y de manera progresiva, estrecha los márgenes en las explotaciones nacionales hasta el punto de condenarlas a su desaparición.

Este es el eco que llega desde las tierras dedicadas a la mandarina en España, que a pocos meses de cumplir diez años de convivencia con el acuerdo preferencial para los cítricos de Sudáfrica advierten un balance trágico para sus intereses.

El saldo con el país africano deja 640 alertas en frontera por la detección de plagas o enfermedades, un 83 % más de importaciones de cítricos y un 303 % de aumento de en la compra de mandarinas sudafricanas desde octubre de 2016, tal y como recoge un informe técnico elaborado por La Unió. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2015, antes de comenzar la alianza que ha reducido progresivamente las barreras comerciales de Sudáfrica con la Unión Europea (UE), España contaba con 111.467 hectáreas de mandarino. La referencia de 2024, la más reciente disponible, indica que las hectáreas dedicadas a la mandarina en el país son 97.054, 14.413 menos que al inicio del trato.

«No pedimos privilegios ni proteccionismo, sino la aplicación estricta de los instrumentos jurídicos que la propia Unión Europea contempla en el artículo 34 del Acuerdo UE–SADC y en el Reglamento (UE) 2015/478. La apertura comercial no puede implicar la desprotección de un sector estratégico para España», exige Carles Peris, secretario general de La Unió, que alude a la distorsión que genera en el mercado la entrada masiva de fruta procedente de terceros países que operan con costes y exigencias legales y fitosanitarias menores a las de la UE.

La ventana para favorecer las importaciones de cítricos de Sudáfrica se abre ininterrumpidamente del 16 de octubre al 30 de noviembre desde 2016, en coincidencia con el inicio de la campaña de recolección de cítricos en España. El pasado 26 de octubre, tan solo 10 días después de eliminar por completo los aranceles para los cítricos del país africano, un lote de clementinas sudafricanas hicieron saltar las alarmas sanitarias de la Comisión Europea por un exceso del límite máximo de residuos de Buprofezin, un insecticida que evita el desarrollo de plagas.

Los agricultores españoles claman por la aplicación de las tan mentadas cláusulas de salvaguardia, mecanismos creados para cuando se generen desequilibrios por estos pactos, y que en los últimos tiempos han ganado protagonismo por las negociaciones del tratado con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil).

Los productores apuntan a que este incremento de la compra de mandarina de Sudáfrica tiene un efecto letal en su rentabilidad, ya que provoca un hundimiento de los precios en origen que lastra sus opciones de aprovechamiento de la campaña.

«Ese aumento no se ha acompañado de un crecimiento equivalente del consumo europeo, lo que implica una clara ganancia de cuota de mercado extracomunitaria en detrimento del productor europeo. Además, una parte sustancial de estas importaciones se concentra en los meses de septiembre, octubre y noviembre, coincidiendo con el inicio de la campaña citrícola española, lo que distorsiona la formación de precios y altera el equilibrio del mercado en el momento más sensible para el sector», lamenta la organización.

Peris reclama una aplicación real de las cláusulas de salvaguardia, herramienta que para este caso permanece en el discurso y no se implementa para resolver las dificultades del primer eslabón de la cadena de producción: «Los datos son objetivos y encajan plenamente en los criterios de 'daño grave' o, como mínimo, de amenaza de daño grave que prevé la normativa europea (...) Hay que trabajar de forma previa una vez que los datos son contundentes y no esperar a la petición de la aplicación de la cláusula de salvaguardia una vez empezada la campaña, ya que en productos frescos si no se aplican medidas correctoras con antelación cuando el mecanismo se pone en marcha es tarde y el daño está hecho».

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