El presidente de los EEUU, Donald TrumpEuropa Press

EE.UU. escoge a Marruecos como socio agrícola prioritario mientras cierra la puerta a España

El vecino del sur aprovecha el choque de Pedro Sánchez y Donald Trump para impulsar su industria agroalimentaria

La relación de Estados Unidos y España atraviesa uno de los peores momentos que se recuerdan." La negativa del presidente Pedro Sánchez a que el el país estadounidense utilice sus bases militares ubicadas en España para el conflicto bélico con Irán ha desembocado en una ruptura que repercute en infinidad de ámbitos.

La indignación de Donald Trump, presidente de EE.UU., ante la falta de apoyo de Sánchez se ha cristalizado en un rechazo total nacional a todo lo que proceda de España.

El dirigente norteamericano calificó recientemente a España «como un aliado terrible», y el eco de esta ruptura se traslada a los vínculos comerciales, para los que Trump ha impuesto un arancel temporal del 10 % sobre la mayoría de las importaciones, incluidas las de carácter agroalimentario que representan un valor clave para sectores estratégicos en España como el aceite de oliva o el vino.

Este paso atrás de España con el gigante norteamericano se produce en un momento en el que Marruecos, que en la última década ha implementado una más que ambiciosa estrategia para distinguirse como una potencia agroalimentaria mundial, se abraza a EE.UU.

Este acercamiento entre EE.UU. y Marruecos se ha hecho palpable con la inclusión del reino magrebí en el listado de países prioritarios del programa Food for Progress realizado por el Departamento de Agricultura estadounidense.

«Para el año fiscal 2026, Food for Progress prevé otorgar hasta 226 millones de dólares en nuevos acuerdos de cooperación para proyectos quinquenales con presupuestos que oscilan entre 28 y 35 millones de dólares cada uno. Los países prioritarios para Food for Progress incluyen Bangladesh, Bolivia, Ecuador, Marruecos, Filipinas, Sri Lanka y Tailandia», indica el Departamento de Agricultura.

La situación geográfica de Marruecos y su impulso productivo en diferentes cultivos –sostenido en el aprovechamiento de acuerdos preferenciales y costes laborales y normas más permisivas en aplicación de fitosanitarios– brinda una oportunidad que el vecino del sur pretende aprovechar al máximo.

Esta aproximación se ha cimentado en los últimos meses, cuando EE.UU. ha dejado algo más que muestras de cariño hacia Marruecos, como el posicionamiento a favor de la soberanía del reino sobre el Sáhara Occidental, territorio ocupado desde 1975.

Este reconocimiento se produjo en septiembre de 2025 y poco después EE.UU. publicó un informe sobre el clima de inversión en Marruecos en el que destacó los principales activos y oportunidades que convierten al reino en un «centro regional estratégico para los negocios y la industria».

«En la encrucijada entre Europa, el África subsahariana y Oriente Medio, Marruecos se posiciona como un centro regional para los negocios y la industria, aprovechando su ubicación geográfica estratégica, su estabilidad política y sus infraestructuras», ahonda el informe de la diplomacia estadounidense, que ensalza la predisposición de Rabat para los negocios: «Marruecos fomenta y facilita activamente las inversiones extranjeras gracias a unas políticas macroeconómicas sólidas, la liberalización del comercio, los incentivos a la inversión y las reformas estructurales».

El informe mencionado invita a las empresas a invertir en el Sáhara Occidental, territorio de la discordia para los productores españoles y europeos, ya que Marruecos utiliza las tierras saharauis para disparar su producción a bajo coste.

Estas prácticas se han denunciado durante años por parte de los agrarios europeos al encubrirse bajo etiquetado marroquí para disfrutar del acuerdo preferencial con la UE; sin embargo, la Comisión Europea ha modificado el trato con Marruecos con el objetivo de esquivar la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que declaraba ilegal esta práctica.