Granja de vacuno de leche en la provincia de Sevilla

Granja de vacuno de leche en la provincia de SevillaEuropa Press

Los ganaderos sospechan que la industria ejerce cártel para pactar el hundimiento del precio de la leche

UPA ha enviado el caso a la CNMC con la expectativa de que cancele los contratos

La oferta de los industriales lácteos a los ganaderos de vacuno –principalmente de Galicia, Castilla y León y Cantabria– ha resquebrajado por completo las relaciones entre el primer y el segundo eslabón de la cadena alimentaria.

El excedente de leche a nivel europeo invitaba a pensar en un ligero ajuste de los contratos en origen; sin embargo, los productores se han topado con caídas de hasta 9 céntimos por litro para su leche –la previsión apuntaba a 2 céntimos–, lo que unido al encarecimiento surgido tras el estallido de la guerra en Irán devora la rentabilidad en las granjas.

Los ganaderos denuncian que la industria abusa de su posición de poder al aprovechar el carácter perecedero de la leche para estrujar sus márgenes. La incomprensión sacude las explotaciones, donde se extiende el pensamiento de que las industrias pactan los precios para rebajar los contratos ante la desesperación de los ganaderos.

«Las industrias lácteas están constituyendo prácticamente un nuevo cártel de la leche, al imponer de forma unilateral bajadas de precios a los ganaderos, en una lógica totalmente ajena al mercado», indica Roberto García, secretario general de Unións Agrarias–UPA Galicia, que precisa que la industria ofrece «la bajada de precios más fuerte de los últimos 20 años» en coincidencia con un fuerte incremento de los costes de producción como consecuencia del conflicto bélico en Oriente Medio.

«No hay razones de mercado, hay un pacto de precios para detraer rendimientos de los ganaderos para la cuenta de resultados de la industria», reprocha García. La sensación entre los ganaderos, que mantuvieron una reunión de urgencia con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para abordar la situación, es que el Gobierno ha eludido su responsabilidad y les ha abandonado: «El Ejecutivo se ha limitado a animar a un acuerdo entre productores e industria sin hacer nada más. No se puede ignorar que estamos ante fuerzas muy desiguales, pues es un producto perecedero y la industria es la que decide que si no firmas lo que tienes delante lo tienes que tirar».

La abundancia de leche en la UE se da por la gran producción de países como Holanda, Francia y Alemania, mientras que España es incapaz de cubrir su demanda interna. La queja de los agrarios señala a una entrada masiva de cisternas de leche procedente de otros países para aumentar la presión sobre los productores. UPA ha informado que va a facilitar a la Agencia de Información y Control Alimentarios la relación de empresas de transporte que introducen «leche a precios de derribo» para que hagan inspecciones no sólo en fábricas, sino en las empresas de transporte.

«Se ha roto una regla de oro que ha funcionado en los últimos años entre ganaderos, industria y distribución para valorizar la leche y reducir la dependencia del mercado extranjero y fortalecer el papel de los jóvenes en las explotaciones. Esta decisión no ha sido negociada con los ganaderos, sino que se ha impuesto de forma unilateral bajo amenaza de tener que tirar la leche», condena García, que tilda de ilegales los contratos ofrecidos, «no sólo por el pacto de precios» –sobre los que esperan que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) actúe–, sino porque sostiene que no respetas la Ley de la Cadena Alimentaria y su exigencia de no destruir valor a lo largo de la cadena.

«La industria tiene que comprender que sin ganaderos no tendría razón de ser. Tiene que imperar el sentido común. Tenemos que ser capaces de incorporar una modificación en los contratos para que se tenga en cuenta el incremento de los costes de producción», concluye García.

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