Alberto Tomás, conocido como como @agri_berto, en el podcast 'Agrolife', dirigido por Germán Fernández

Alberto Tomás, conocido como como @agri_berto, en el podcast 'Agrolife', dirigido por Germán FernándezYou Tube | @GermanAgrolife

El gran temor de ser joven agricultor: «Con 20 años tenía una deuda de más de 100.000 euros»

Esta presión constante convierte la profesión en algo «inviable» para quienes no cuentan con grandes recursos de partida o una explotación heredada

La falta de relevo generacional en el campo emerge como una de las principales problemáticas advertidas desde las explotaciones agrarias.

El envejecimiento de los agricultores destaca como uno de los principales frentes a resolver en el sector, con una edad media en España de 59 años, con más del 70 % por encima de los 56 años y con solo el 7,7 % por debajo de la franja de los 40.

La incertidumbre asociada a la empresa agrícola y ganadera, así como las dificultades de acceso a la tierra, frenan esta incorporación de los jóvenes a la actividad. Esta es la sensación que transmite Alberto Tomás, conocido popularmente como @agri_berto, en en una reciente conversación en el podcast Agrolife, dirigido por el agricultor y creador de contenido Germán Fernández (@germanagrolife).

El agrario carga contra lo que considera una creencia extendida popularmente de manera errónea: que los jóvenes han dado la espalda al medio rural y a las labores agrarias.

«No hay jóvenes que quieran trabajar en el campo. Eso es mentira. Hay jóvenes que quieren ir al campo a trabajar», sostiene Alberto, que incide en que hay interés, pero lo que escasean son las garantías de rentabilidad.

El agricultor pone como ejemplo una explotación de cinco hectáreas, e indica que, para que una extensión así sea viable, es necesario «trabajar mucho, mucho, mucho». Esta presión constante convierte la profesión en algo «inviable» para quienes no cuentan con grandes recursos de partida o una explotación heredada.

Para los jóvenes que quieren apostar por el campo desde cero, la barrera se hace inmensa, declara este agricultor desde su experiencia personal: «Yo con 20 años tenía una deuda de ciento y pico mil euros». Acceder al sector de forma profesional implica, en la mayoría de los casos, asumir deudas que oscilan entre los 100.000 y los 200.000 euros de entrada y sin la garantía de retorno de otras inversiones de similar cuantía.

«Cada vez que me metía a la cuenta del banco, yo veía menos ciento y pico mil euros y se me ponía aquí un nudo en la garganta. Eso nadie lo ve», confiesa Alberto, que ahonda en el peaje emocional de muchos desconocen.

Esta vulnerabilidad se agrava cualquier imprevisto, ya sea climático o de mercado, sobre todo al principio: «Te viene un problema y es que adiós, no levantas», explica @agri_berto, que evidencia en Agrolife cuál es el principal temor que lleva a los jóvenes a profesiones con menos riesgos que la agricultura o la ganadería.

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