Varias vacas pastando en una actividad ganadera extensiva en España
El vacuno nacional exige cortar las importaciones de carne de Brasil tras la oleada de alertas en frontera
El reproche de los ganaderos se centra en «la incoherencia de la política europea»
La organización profesional agraria mayoritaria en España, Asaja, solicita al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que suspenda la compra de carnes procedentes de Brasil, principal socio del Mercosur que será sancionado por la Unión Europea (UE) a partir del 3 de septiembre y que acumula varias incidencias en las aduanas europeas por el uso de sustancias prohibidas.
La Sectorial Nacional de Vacuno de Asaja ha destacado su preocupación por la diferencia normativa respecto a Brasil. «No puede haber dos varas de medir: máxima exigencia para los ganaderos europeos y tolerancia con productos de terceros países que no garantizan los mismos controles», destacan los agrarios españoles.
Asaja condena que los ganaderos españoles afronten una normativa cada vez más exigente en sanidad, bienestar animal, sostenibilidad, trazabilidad y transporte, mientras se mantienen abiertas las importaciones de carne procedente de países cuyos sistemas productivos no ofrecen garantías equivalentes.
La reclamación se produce después de que Brasil haya provocado varias alertas a su entrada en el bloque del viejo continente. Asaja exige al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y a las instituciones europeas que actúen con la máxima rapidez y que suspendan de forma inmediata las importaciones de carne procedentes de Brasil, sin esperar a nuevos plazos ni a decisiones aplazadas.
«Este problema no puede plantearse solo como una cuestión de competencia desleal para los ganaderos. Es también una cuestión de seguridad alimentaria, defensa del consumidor y credibilidad del modelo europeo de producción. Si Europa prohíbe determinadas sustancias y prácticas en sus explotaciones, no puede permitir que entren en su mercado productos obtenidos bajo condiciones que aquí serían ilegales», precisan en la organización.
El reproche de los ganaderos se centra en «la incoherencia de la política europea», que a su juicio sigue incrementando las obligaciones al ganadero comunitario, con nuevas exigencias en bienestar animal, transporte o sostenibilidad, mientras impulsa acuerdos comerciales y mantiene importaciones de países como Brasil o Argentina sin una reciprocidad real.