El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en el Congreso de los Diputados
Agricultores acusan a Planas de negar el descontrol sobre el aceite de oliva importado que sí reconoce la UE
Unas recientes declaraciones del ministro omiten el amparo que ofrece a la industria el artículo 60 del Código Aduanero de la Unión
La entrada masiva de alimentos de terceros países se identifica desde las explotaciones agrarias españolas como uno de los grandes obstáculos a su viabilidad.
Los agricultores nacionales condenan que la Unión Europea (UE), inmersa en varios procesos de establecimiento de partenariados con nuevos socios, favorezca la llegada de productos que aprovechan ventajas de legislación laboral y de aplicación de sustancias que permitan ganar rentabilidad frente a sus negocios.
Esta queja apunta a la competencia desleal que generan estos actores extracomunitarios, ya que los agricultores del viejo continente inciden que con los estándares europeos es imposible alcanzar unos precios que la industria utiliza para presionar en origen.
La problemática sacude al aceite de oliva, producción por excelencia en España, y en la que la formación de precios suele dejar dos grandes víctimas: el productor y el consumidor.
Una denuncia de COAG señala que, en 2025, el 81 % del aceite de oliva de Túnez importado por España lo hizo sin incluirse en el contingente que marca la UE para limitar este acceso preferencial.
La queja se ha dirigido al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para que activar las cláusulas de salvaguardia previstas en el Acuerdo Euromediterráneo UE-Túnez y en la normativa europea de mercados agrarios, con el objetivo de bloquear la entrada del aceite introducido al margen de la cuota; sin embargo, Luis Planas, titular de Agricultura, insiste en que «hay que situar las cosas en su lugar», y considera que la reglamentación comunitaria marca que el aceite de oliva tiene que llevar en su etiqueta el origen del mismo, «no se puede engañar al consumidor y si se comete una infracción, evidentemente tiene que corregirse».
Las declaraciones de Planas omiten el amparo que ofrece a la industria el artículo 60 del Código Aduanero de la Unión, que precisa que «las mercancías en cuya producción intervenga más de un país o territorio tienen su origen en aquel en el que se haya producido su última transformación o elaboración sustancial»; por ejemplo, si Portugal –caso reclamado por los agricultores–, compra aceite de oliva de Túnez y lo mezcla con su producto en su industria, luego puede reexportarlo bajo la etiqueta lusa, por lo que desaparece el origen tunecino.
El ministro, conocedor de estas prácticas que la propia legislación europea permite aunque vayan contra la protección de sus propios agricultores, aseveró que «no hay nada que entre en la UE sin ningún control». Eso sí, reconoció que «hay algunas cantidades que entran de fuera para ser reexportadas, lo que se denomina el tráfico de perfeccionamiento activo, pero tiene que ser neutro».
La falta de control sobre el aceite de terceros países que entra en España fue recientemente advertida en una auditoría del Tribunal de Cuentas Europeo, que resaltó que «aunque la UE cuenta con normas exhaustivas para llevar a cabo controles de conformidad, los Estados miembros no las aplican íntegramente».
Juan Luis Ávila, secretario general de COAG Andalucía, carga contra la argumentación de Planas y recuerda que en ese informe del Tribunal de Cuentas aparece claramente que los controles al aceite de oliva que se está trayendo de otros países a la UE son, «inexistentes o muy limitados».
El Tribunal de Cuentas Europeo ahonda en su análisis en que España habría comenzado a aplicar estas inspecciones en 2023: «Las importaciones de aceite de oliva en España no se analizan sistemáticamente para detectar contaminantes. Entre 2018 y 2023, solo se analizaron tres muestras para detectar residuos de plaguicidas y 50 para buscar otros contaminantes», explica la información.
«Y, sin embargo, nos encontramos con declaraciones del ministro del Gobierno de España que dice que esto está todo perfecto, que está perfectamente controlado en frontera. No sé si esta afirmación es tan fiel como los datos que últimamente estamos conociendo de la AICA, donde un día te dice una cantidad y a las dos o tres horas tenemos casi 20.000 toneladas menos de existencias», reprocha Ávila.
Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, desde 2018 hasta octubre de 2025, España ha importado importantes cantidades de aceite de oliva desde terceros países: 458.216,67 toneladas de Túnez, 59.933,11 toneladas de Turquía, 40.873,95 toneladas de Argentina, 35.649,06 de Siria y 35.439,83 toneladas de Marruecos, entre otros.
Dentro del período en el que no se vigilaron residuos de plaguicidas y contaminantes en el aceite de oliva, desde 2018 hasta 2023, el mayor proveedor del producto para España fue precisamente Túnez, muy por encima de socios comunitarios de relevancia como Portugal e Italia, que suman desde 2018 hasta octubre de 2025 458.538,62 y 65.952,23 toneladas respectivamente.
Solo en 2020, año en el que la UE sostiene que España no aplicó ninguna medida para controlar contaminantes en el aceite de oliva importado de terceros países, la factura con Túnez fue de 128.048,38 toneladas, casi el doble de lo comprado a Italia en los últimos ocho años.