Imagen de recurso de azúcar
Modificación genética en azúcar y hormonas en la carne de Brasil: los miedos al Mercosur salen a la luz
Las preocupaciones por las diferencias normativas se evidencian pocos días después de la entrada en funcionamiento de la alianza
Las dudas son un apéndice más del acuerdo de libre comercio firmado entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay).
Los más de 25 años de negociaciones entre bloques evidencian la dificultad y magnitud del trato. De hecho, éste funciona de manera provisional desde el 1 de mayo de 2026 tras la discutida aplicación impuesta por la Comisión Europea, sin pasar por el Parlamento Europeo ni esperar a la emisión del dictamen del Tribunal de Justicia de la UE sobre la legalidad del pacto.
La maniobra ejecutada por la Comisión surgió por el rechazo mostrado desde una de las partes más afectadas: los productores agrarios, que temen una asfixiante competencia desleal procedente de los países sudamericanos, sujetos a estándares más permisivos en legislación laboral y en uso de fitosanitarios que alza su rentabilidad frente a las condiciones que determinan el contexto europeo.
Esta reivindicación de los agricultores y ganaderos sitúa el foco desde el primer momento sobre los considerados como productos sensibles: carne de vacuno, la carne de porcino, las aves de corral, el azúcar, el maíz, la miel y determinadas frutas más susceptibles a desequilibrios por una entrada masiva desde Mercosur.
La propia Comisión Europea advirtió en un informe el 24 de febrero –tan solo tres días antes de anunciar la implementación del acuerdo– que Brasil no puede garantizar que la carne de bovino que exporta a la UE no proceda de ejemplares tratados con oestradiol 17β, una hormona prohibida en la UE. Menos de 15 días desde la puesta en marcha del tratado, el Comité Permanente para Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la Comisión Europea ha anunciado que, a partir del 3 de septiembre, Brasil figurará entre los estados para los que está vetada la importación de carne desde la UE, lo que respalda todas las advertencias trasladadas desde las explotaciones.
La problemática con el tratamiento de hormonas en la carne de Brasil añade la incertidumbre sobre otro de los principales exponentes de Brasil para la alianza, la producción de caña de azúcar.
Farm Europe y Eat Europe han enviado una carta a la Comisión Europea para trasladar su preocupación por la importación de caña azúcar de Brasil modificada genéticamente. Las organizaciones apuntan que Brasil, mayor productor y exportador de azúcar del mundo, autoriza y cultiva variedades de caña de azúcar modificadas genéticamente junto con variedades convencionales, lo que incumple la normativa europea.
«Según la información disponible, durante el procesamiento no se lleva a cabo una segregación efectiva entre la caña de azúcar modificada genéticamente y la no modificada, lo que plantea dudas sobre la posibilidad de que el azúcar bruto exportado a la UE proceda de flujos de producción mixtos», indican desde Farm Europe y Eat Europe.
En los últimos cinco años, los Estados miembros de la UE han importado unas 3,6 millones de toneladas de azúcar de Brasil, incluidas más de 750.000 toneladas solo en el último año. Se espera que estos volúmenes aumenten aún más con el acuerdo implementado recientemente, ya que que introduce un nuevo contingente anual libre de aranceles de 180.000 toneladas de azúcar.
La misiva resalta que la imposibilidad de distinguir de forma fiable entre importaciones de azúcar modificado genéticamente y no modificado «plantea importantes preocupaciones en materia de cumplimiento normativo, trazabilidad, transparencia para los consumidores, seguridad alimentaria y protección del medio ambiente», por lo que instan a la Comisión a aclarar qué medidas permiten garantizar que el azúcar importado en la UE cumpla la legislación vigente sobre comunitaria.