Un cordero y una oveja, durante una muestra de ganado
La evidente falta de precios en el campo: sube el consumo de queso y cae el número de ganaderías de leche
Los ganaderos se rebelan ante «paradojas de mercado donde la escasez de materia prima no se traduce de forma equitativa en el precio que recibe el productor»
La presión sobre el valor en origen en las explotaciones agrarias destaca como una de las principales reivindicaciones de los ganaderos.
El primer eslabón de la cadena alimentaria exige continuamente precios más justos. Esta queja se argumenta en torno a la diferencia entre lo que perciben los ganaderos y el desembolso final del consumidor, ya que desde las fincas se traslada que los costes de producción son cada vez mayores y la industria aprieta para mantener invariables su margen.
La falta de rentabilidad, en un contexto de extrema urgencia para encontrar relevo generacional en la actividad agraria, significa la pérdida irremediable de ganaderos. Así lo demuestran los datos más recientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: en marzo de 2026, las entregas mensuales de leche cruda cayeron un 4,8 % en ovino y un 8 % en caprino respecto al mismo mes del año anterior, mientras que el valor de la producción final de leche de oveja y cabra conjunta se situó en 1.073,7 millones de euros en 2025, lo que supone un 13,3 % menos que en 2024.
Esta sangría en el valor de la leche de ovino y de caprino contrasta con los registros de demanda. El consumo doméstico acumulado de queso puro de oveja en los hogares españoles creció un 4,8 % (hasta noviembre de 2025), mientras que el de cabra subió un 8,3%. Además, la exportación de queso español batió récords en 2025 alcanzando un valor global de 878,8 millones de euros (un 4,6 % de incremento).
«Si hay un dato que resume la gravedad del momento es la sangría de profesionales en el campo. De acuerdo con las estimaciones del sector, en zonas ligadas a figuras de calidad tradicionales el censo de ganaderos activos ha caído a un tercio en la última década. Las explotaciones echan el cierre sin que se produzca una transmisión de la actividad», denuncian en Asaja.
La organización profesional agraria ahonda en que las nuevas generaciones no encuentran atractivo un sector que exige un alto sacrificio y márgenes financieros cada vez más limitados: «Sin rentabilidad económica asegurada es imposible fijar población rural y garantizar la continuidad de las empresas familiares tradicionales».
Los ganaderos señalan que «alcanzar cotizaciones en origen que cubran los costes reales y den viabilidad a los negocios, evitando paradojas de mercado donde la escasez de materia prima no se traduzca de forma equitativa en el precio que recibe el productor», es crucial para su supervivencia empresarial.
Asaja expuso en la mesa sectorial celebrada el pasado 28 de mayo en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación paquete de medidas urgentes destinadas a apuntalar la competitividad láctea.
El plan, que pone especial atención en las explotaciones de pequeños rumiantes, plantea líneas de ayuda a la inversión específicas para modernizar las granjas y así optimizar la cuestión de la mano de obra, un factor limitante para la rentabilidad; elevar el límite de facturación por módulos por encima de los 250.000 euros para adecuarlo a explotaciones con altos ingresos brutos y costes muy elevados; financiación adicional para costear los planes sanitarios voluntarios exigidos de forma privada por los compradores de leche; y agilización y simplificación burocrática en la resolución de ayudas y los expedientes de cambios de titularidad para facilitar la incorporación de jóvenes.