Granja de vacuno de leche en la provincia de Sevilla, en España

Granja de vacuno de leche en la provincia de Sevilla, en EspañaEuropa Press

El plan para evitar que los dueños de las vacas españolas sean «empresarios de un rascacielos de Nueva York»

Cada día cierran en España 1,5 granjas de vacuno de leche mientras crecen los modelos gestionados a distancia por fondos de inversión

El proceso de 'uberización del campo', un fenómeno que amenaza con vaciar las zonas productivas y convertir las explotaciones agrarias en un mero destino para la especulación de fondos de inversión, es uno de los principales frentes de batalla para los ganaderos tradicionales de vacuno de leche.

La sangría entre los productores se ha acentuado en los últimos años: en solo 12 meses, las granjas dedicadas al suministro de leche de vaca se han reducido en 530, según los datos oficiales de entregas del FEGA (Fondo de Garantía Agraria); sin embargo, tal y como advierte COAG, «la leche llega igual a los lineales».

El vacío gana enteros en las fincas, que echan el cierre al ritmo de 1,5 por día, y el modelo de un campo sin agrarios y gestionado a distancia por fondos de inversión y grandes corporaciones multinacionales arrincona a los ganaderos de toda la vida.

«Tenemos que evitar que la próxima vaca gallega o cántabra tenga sus dueños en la planta 58 de cualquier rascacielos de Nueva York. Nos jugamos nuestra soberanía alimentaria y el futuro de nuestros pueblos», apuntó Isabel Vilalba, responsable del sector lácteo de la Comisión Ejecutiva de COAG, ante el primer borrador del Plan Estratégico del Sector Lácteo del Estado español.

La sensación que se extiende entre los ganaderos es que cada vez tienen menos poder en la cadena de producción, ya que el aterrizaje de estos fondos de capital riesgo –con estructuras que permiten obtener el mismo producto a precios considerablemente inferiores– les empuja del mercado. Galicia, la región con mayor producción del país, perdió 301 explotaciones en los últimos 12 meses, y también se registraron descensos relevantes en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Andalucía.

Según COAG, los ganaderos sufren un sobrecoste inasumible que ronda los 6 céntimos por litro, disparado por la factura energética, que se ha encarecido en torno a un 30 %, y por la alimentación animal. «El desplome no se debe a que se produzca menos leche: mientras las granjas cierran, la producción nacional crece. Pero el precio pagado en origen no acompaña esa realidad», denuncia la organización, que señala que el Plan Estratégico del Sector Lácteo del Estado español «dibuja un futuro de granjas sin ganaderos», por lo que exigen su corrección inmediata «para poner la vertiente social del sector en el centro y no sólo las cifras de producción».

La propuesta de COAG para frenar esta deriva pasa por un plan alternativo al presentado por INLAC, la interprofesional láctea, en el que la prioridad no sea seguir produciendo leche a cualquier precio, sino que este proceso cuente con personas y resulte valioso. «Se trata de si serán ganaderos con capacidad real de decidir sobre su vida y su trabajo, o si serán simples piezas operativas de estructuras dirigidas desde fuera del territorio, con la rentabilidad fluyendo hacia fondos que no viven ni pisan el campo español», explica Villalba.

La estrategia de la organización incide en que el objetivo ha de ser poner en el centro la continuidad de un tejido ganadero profesional, autónomo y vinculado al territorio y no maximizar litros. Para ello, COAG solicita rentas dignas y precios que cubran los costes de producción; una estrategia de cadena completa; frenar la burocracia que no aporte seguridad alimentaria; reducir la dependencia de insumos externos y del petróleo; la creación de servicios de sustitución colectivos y públicos y el cuestionamiento del modelo que obliga a crecer o a endeudarse para crecer.

«Cada explotación familiar que cierra sus puertas no es solo una cifra más en las estadísticas del FEGA. Es un hueco que, tarde o temprano, alguien va a ocupar. Y la pregunta es si ese hueco lo llenará una nueva generación de ganaderos con capacidad de decidir sobre su propio proyecto de vida, o si lo hará el próximo fondo de inversión con vocación de convertir el campo español en una pieza más de su cartera», concluye la organización.

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