Puesta de sol en un campo de arroz en La Albufera (Comunidad Valenciana)iStock

Los «precios ilegales» arruinan a los arroceros: «¿Qué sentido tiene cobrar menos cuando todo cuesta más»

Los primeros contratos de la campaña se sitúan unos 0,2 euros por kilo por debajo del coste de producción

El ruido del tractor retumba en las parcelas dedicadas al cultivo de arroz. Después de meses de esfuerzo, el momento de la cosecha se echa encima de los agricultores, que pese a encarar la temporada ansiada durante todo el año –la de recoger el fruto de su trabajo– afrontan el episodio con temor.

Los primeros precios ofrecidos por los operadores comerciales a los arroceros del Delta del Ebro advierten a los agrarios del resto de España del complejo escenario que se avecina en sus explotaciones. «Todavía no sabemos los valores que prepara la industria para la Comunidad Valenciana, pero con lo que hemos visto en el Delta del Ebro la cosa pinta muy mal», apunta en conversación con El Debate José Pascual Fortea, responsable de la sectorial del arroz de AVA-Asaja.

El agrario indica que los costes de producción para el arroz ronda los 0,56 euros por kilo, mientras que los primeros contratos de la campaña se sitúan entre 0,32 y 0,35 euros por kilo. «Esos precios son incompatibles con nuestra viabilidad», señala Fortea, que ve injustificable esta maniobra: «El precio del gasoil agrícola y de los fertilizantes está por las nubes, ha crecido una barbaridad en un año; sin embargo, los primeros contratos pagan menos que en la última campaña. ¿Qué sentido tiene cobrar menos cuando todo cuesta más. Es incomprensible».

Los agricultores reprochan la facilidad que da el Gobierno de España y la Unión Europea (UE) a la importación de arroz procedente de terceros países, producido bajo una normativa laboral y de aplicación de fitosanitarios que permite un coste de producción imposible en el viejo continente. «Los operadores comerciales mandan en el mercado y fijan el precio que quieren. Compran con total libertad arroz de fuera y empujan a la baja los precios en origen en España. Además, en muchos casos no pagan ni aranceles, por lo que todo juega a su favor», explica el dirigente de Ava-Asaja.

La organización profesional agraria traslada que los contratos ofrecidos por debajo del coste de producción son ilegales, tal y como marca la Ley de la Cadena Alimentaria: «Estamos recopilando pruebas para denunciarlo a la AICA (Agencia de información y control alimentarios) este abuso de los operadores».

Los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa más actualizados, hasta junio de 2026, muestran un ligero descenso en la importación de arroz; sin embargo, en el sector sostienen que durante julio y agosto ha habido un aprovisionamiento con Uruguay –favorecido por la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur– como principal origen.

«Los operadores tienen los almacenes llenos de arroz importado de terceros países y esa es su gran baza. No les interesa comprar en España y no les hace falta si se abren así las puertas a proveedores que no cumplen con los requisitos exigidos en la UE», asevera el agricultor.

La falta de precio en origen, letal para todos los arroceros del país, se antoja aún más dañina en los campos La Albufera y del marjal de Pego-Oliva, ya que su condición de parque natural solo permite el cultivo de arroz. «Si no es rentable poner arroz se echaran a perder las tierras y quedarán abandonadas. En otra regiones, como por ejemplo Extremadura, se pueden buscar alternativas como el maíz o el cereal, pero aquí está prohibido», lamenta Fortea, que reclama al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación un etiquetado correcto para el arroz que especifique su origen real y no donde ha sido envasado o procesado.