Recogida de aceituna en España

Recogida de aceituna en EspañaEuropa Press

Sin precio no hay agricultores: «Si el año que viene se paga así, dejo los olivos»

La cotización del aceite de oliva y la aceituna de mesa se hunde pese al incremento de los costes de producción

La afirmación no deja lugar a dudas. Con estas variables, las cuentas no salen en el olivar. Y si no salen los números, no tiene sentido seguir.

El escenario actual empuja a los agricultores de la actividad: producir es más caro que nunca, el papeleo requiere cada vez más empeño y, la principal clave, el precio del aceite de oliva y de la aceituna está hundido.

«Si el año que viene se paga así, dejo los olivos», apuntaba en conversación con El Debate un joven agricultor que, después de varios años en los que compatibiliza la explotación de la aceituna de mesa con sus estudios de Ingeniería de Montes, descarta continuar un año más con estos trabajos bajo la situación actual.

«Esta frase la oigo con frecuencia últimamente», lamenta Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG, que indica que esta campaña habrá muchos agrarios que no recogerán la cosecha porque no compensa: «El aceite de oliva se paga en origen a 3 euros por kilo. El combustible ha subido un 60 % desde febrero, los abonos casi un 50 % y los productos fitosanitarios están disparados. Esto costes no se pueden eludir y están más altos que nunca».

Elvira señala que, incluso en fincas de olivar superintensivo con un desembolso en mano de obra y mantenimiento mucho menor al habitual, los márgenes están muy ajustados. «No hablamos solo del olivar tradicional, en el que cuando se baja de los 4,5 euros por kilo no hay beneficio. El superintensivo va camino de lo mismo, está al filo de la navaja. Los costes de producción están en su pico más alto y el precio en origen por los suelos. Así, aunque uno quiera, no se puede», asevera.

El dirigente de COAG defiende la aplicación del artículo 167 bis del Reglamento (UE) nº 1308/2013, por el que se inmovilizará un 12 % de la producción total de aceite de oliva producido durante la campaña 2026/2027 –unas 188.000 toneladas– con el objetivo de dar estabilidad a los olivareros y evitar un hundimiento mayor en el precio que obtienen en origen. «Sin este mecanismo el aceite de oliva se pondría a 2,5 euros por kilo en unos meses. El problema es que a los agricultores nos pagan 3 euros por kilo y en el supermercado está a 5 euros por kilo», ahonda Elvira.

El abandono del olivar supone una importante amenaza para la agricultura nacional, ya que se trata de una de las tipologías agrícolas por excelencia en España con un importante peso en la fijación de población en el mundo rural.

«La mayor pérdida que puede haber, más allá de cuentas de resultados, es la de un agricultor que abandona la actividad. Esa persona ya no vuelve nunca. No es que incorporemos gente, es que, directamente, cada agricultor que perdemos lo no lo vamos a recuperar. Un olivarero como el mencionado, que cada año coge más olivos, crece poco a poco, pone ilusión y hace inversiones en el campo y lo tiene que dejar porque necesita vivir de su trabajo... Es muy doloroso», concluye Elvira.

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