Ejemplar de araña controlada por el hongo Gibellula attenboroughii
Esta es la nueva especie controlada por un «hongo zombie» que preocupa a los investigadores
El hongo Gibellula attenboroughii se infiltra en el cuerpo de las arañas, tomando el control de su sistema nervioso
Desde el estreno del videojuego The Last of Us en 2013 –y su posterior adaptación televisiva–, el miedo a una posible 'revolución zombie' siempre ha estado entre nosotros. En este caso, la idea de que un hongo que pueda controlar nuestro cerebro se convierte en una perspectiva realmente aterradora. En el caso del hongo del videojuego, el Cordyceps es capaz de 'zombificar' hormigas y hacerlas trepar hasta alturas estratégicas antes de matarlas y esparcir sus esporas. En este contexto hay que señalar la existencia de un hongo menos famoso pero que es igual de peligroso, sino más. Hablamos del Gibellula attenboroughii, un hongo diseñado para manipular arañas.
Tal como señala un estudio, publicado en la revista Fungal Systematics and Evolution, este hongo se infiltra en el cuerpo de las arañas, tomando el control de su sistema nervioso. A diferencia del Cordyceps, que obliga a sus huéspedes a moverse de forma antinatural, Gibellula permite que la araña siga comportándose con normalidad hasta que es demasiado tarde. La primera referencia de este horrendo proceso tuvo lugar en 2021. La BBC descubrió una araña cubierta de hongos en el techo de un almacén abandonado en Irlanda del Norte.
El comportamiento de las arañas, que suelen ser de la especie Metellina merianae –acostumbrada a la oscuridad de las cuevas– va cambiando poco a poco hasta que su cuerpo queda totalmente inmovilizado. Finalmente el hongo emerge como una red de filamentos blanquecinos que atraviesan el exoesqueleto. Tal como señaló el investigador principal, Harry Evans, el objetivo principal de este hongo es sobrevivir y reproducirse.
Una vez que el hongo ha consumido a su huésped, libera nuevas esporas que flotan en el aire, listas para invadir a la siguiente araña desprevenida. A diferencia de Cordyceps, que se especializa en hormigas y otros insectos, Gibellula ha desarrollado una afinidad única por las arañas.
Aunque pueda parecer algo sacado de la ciencia ficción, este tipo de relaciones parasitarias han existido por millones de años. En este caso, las esporas viajan con el viento, buscando nuevas especies y víctimas que colonizar.