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Montaje de un astronauta durante una caminata espacial

Montaje de un astronauta durante una caminata espacialGetty Images / Gorodenkoff

Ciencia

Cultivan un virus en el espacio durante años y revelan su mayor eficacia para combatir enfermedades

La microgravedad sostenida es difícil de reproducir en la Tierra, pero la EEI ofrece condiciones cercanas a la ingravidez que permiten observar cómo cambian las interacciones entre fagos y bacterias

En septiembre del 2020, científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) mandó al espacio una pequeña caja. Esta contenía virus y bacterias, con el objetivo de analizar cómo distintos microbios –similares a los que habitan en nuestro intestino–, reaccionan a las condiciones del entorno espacial. Tras completar el experimento regresaron a la Tierra aportando nuevas pistas sobre cómo los viajes espaciales afectan al microbioma intestinal y sobre posibles aplicaciones para combatir infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra.

«Nuestro experimento iba más allá de aprender qué sucede cuando las bacterias y los fagos viajan en el espacio exterior. Nos preguntamos cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra», explica el profesor de bioquímica Vatsan Raman, responsable del proyecto, publicado en la revista PLOS Biology.

Tal como señala el estudio, se incubó la bacteria Escherichia coli junto a su principal depredador, el bacteriófago T7, tanto en la Estación Espacial Internacional (EEI) como en tierra firme, revelando que el espacio modificada la relación entre fagos y bacterias.

Las bacterias evolucionan para evitar la infección, mientras que los fagos se adaptan constantemente para superarlas. El laboratorio de Raman estudia esta interacción con el objetivo de diseñar fagos capaces de competir con bacterias patógenas y neutralizarlas de forma eficaz.

Micrografía electrónica, de baja temperatura, de un cúmulo de bacterias E. coli

Micrografía electrónica, de baja temperatura, de un cúmulo de bacterias E. coliAgricultural Research Service (ARS)

«El espacio es un entorno único. Tiene el potencial de revelar posibilidades de evolución de los fagos que permanecen ocultas en la Tierra», señaló Philip Huss, investigador postdoctoral del Laboratorio Raman y autor principal del estudio. Este contexto resulta especialmente relevante en un momento en el que científicos y astronautas pasan estancias prolongadas en el espacio y aumentan los viajes espaciales comerciales.

La microgravedad sostenida es difícil de reproducir en la Tierra, pero la EEI ofrece condiciones cercanas a la ingravidez que permiten observar cómo cambian las interacciones entre fagos y bacterias. «En la Tierra, sabemos que los fagos se desplazan por su entorno y encuentran un huésped bacteriano para infectar. Pero en el espacio exterior, ¿se aplican estas reglas de interacción?», detalla Raman.

¿Qué ocurrió al comparar ambos experimentos?

Al regresar, se compararon con experimentos idénticos realizados bajo la gravedad terrestre. Los investigadores detectaron mutaciones distintas en el espacio, tanto en las proteínas de superficie de las bacterias como en los fagos que se adaptaron para unirse a ellas.

A partir de estos resultados, el laboratorio probó fagos desarrollados en condiciones espaciales contra bacterias responsables de infecciones del tracto urinario en la Tierra, muchas de ellas resistentes a antibióticos. «Descubrimos que las nuevas combinaciones de mutaciones de fagos fueron realmente eficaces para eliminar los patógenos», afirma Raman.

Tras obtener estos resultados, el equipo estadounidense ya prepara nuevos experimentos más complejos para futuros lanzamientos, con el objetivo de reproducir de forma más fiel la diversidad del microbioma humano y explorar qué nuevas interacciones pueden surgir en el espacio y cómo aplicarlas posteriormente en la Tierra.

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