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Recreación del Coliseo de Roma en el máximo esplendor del Imperio romanoFreepik

Ciencia

Cómo era la vida en Europa tras la caída del Imperio romano: la respuesta está en el ADN

El análisis de los genomas de individuos que datan de entre los años 400 y 700 d. C., publicado en la revista Nature, arroja nueva luz sobre esta época de profundos cambios

Un equipo internacional de científicos analizó los genomas de 258 individuos procedentes de necrópolis del siglo V en el sur y el oeste de Alemania, arrojando nueva luz sobre la mezcla de poblaciones que tuvo lugar tras la caída del Imperio romano, muy alejada del modelo de una gran migración. El estudio también revela la vida familiar de las comunidades rurales de la época, que ya se correspondía, en muchos aspectos, con la de la Europa moderna.

Muchas de las ciudades y pueblos actuales de Europa Central se fundaron tras el colapso del Imperio romano, a menudo en antiguos territorios romanos o en las inmediaciones del limes, la antigua frontera entre el imperio y el «mundo bárbaro». Desde el siglo XIX, este periodo se asoció con las migraciones de los pueblos germánicos. Sin embargo, la supuesta Gran Migración de los Pueblos ha sido cuestionada desde hace tiempo por la investigación histórica.

El análisis de los genomas de individuos, que datan de entre los años 400 y 700 d.C. procedentes de la antigua zona fronteriza romana en el sur y el oeste de Alemania –publicado en la revista Nature–, arroja claves sobre esta época de profundos cambios. Liderado por un equipo interdisciplinario e internacional, encabezado por el grupo de paleogenética de la Universidad de Maguncia (Alemania), dirigido por Joachim Burger, el estudio destaca que los genomas analizados proceden de esqueletos hallados en cementerios conocidos como «sepulcros en hilera», que se extendieron desde mediados del siglo V en buena parte del continente europeo.

Los resultados muestran que, tras el fin del dominio romano, los descendientes de poblaciones del norte de Europa se encontraron con individuos genéticamente diversos pertenecientes a una población local civil y militar de origen romano. A primera vista, estos resultados podrían parecer confirmar el antiguo modelo de migración germánica. Sin embargo, la claridad sin precedentes sobre los procesos de mestizaje que proporciona el estudio ofrece una perspectiva muy diferente.

Los análisis antropológicos y genómicos de esqueletos que datan de la Alta Edad Media han permitido rastrear la mezcla de la población y la organización familiar tras la caída del Imperio romanoCentro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS)

Por un lado, los grupos que se mezclaron ya estaban presentes en gran medida en la zona durante el período romano. Por otro lado, la diversidad genética ya era muy alta en las poblaciones de origen romano antes del fin del Imperio. Esto se debe a que, a lo largo de los siglos, habían incorporado influencias genéticas de toda Europa e incluso de Asia. El alto nivel de diversidad genética se explica principalmente por los movimientos poblacionales asociados al ejército romano y su población civil.

Finalmente, los resultados muestran que las migraciones desde el norte se produjeron en pequeños grupos familiares o de parentesco, y en su mayoría antes del período estudiado. Al mezclarse con la población romana, formaron nuevas comunidades, enterrando a sus muertos en cementerios recién creados sin diferenciación basada en el origen individual.

Utilizando datos genómicos de varios cementerios, incluido el alemán de Altheim, los científicos reconstruyeron árboles genealógicos que demuestran que los dos grupos se mezclaron rápidamente después de la caída del Imperio, a lo largo de varias generaciones. Esto sugiere un trasfondo cultural común preexistente que habría facilitado esta mezcla: el mundo de la antigüedad romana tardía, con sus ritos y normas sociales, sirvió claramente como vínculo entre estos diferentes grupos.

Además, los análisis realizados arrojan nueva luz sobre la vida familiar de estas comunidades rurales, mostrando que su sistema familiar ya se correspondía, en muchos aspectos, con el de la Europa moderna: los miembros de una misma familia eran enterrados más cerca unos de otros que los individuos sin parentesco. Las uniones eran monógamas; muy pocos individuos se reproducían con múltiples parejas.