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Explosión del cohete New Glenn de Blue OriginRedes sociales

Ciencia

El momento en el que los clientes de un bar de Cabo Cañaveral grabaron la explosión del cohete New Glenn

La brutal explosión se ha podido ver a kilómetros a la redonda

La pasada madrugada la oscuridad que imperaba en Cabo Cañaveral (EE.UU.) fue sorprendida con un estruendo inusual. El cohete New Glenn de Blue Origin, empresa del multimillonario Jeff Bezos, que se envolvía en una impresionante y gigantesca bola de fuego durante una prueba de motores momentos antes del despegue.

Afortunadamente, al tratarse de un ensayo, ninguna persona iba a bordo de la nave. De momento Blue Origin se ha limitado a señalar que «aún es pronto para determinar la causa» del accidente. Ante esta situación, la compañía realizará un investigación interna para esclarecer las causas de esta anomalía.

«Reconstruiremos lo que haga falta y volveremos a volar. Merece la pena», detallaba el propio Bezos instantes después de la explosión.

La brutal explosión se ha podido ver a kilómetros a la redonda. De hecho, en la red social X se han podido ver imágenes y vídeos de la explosión tanto en las inmediaciones del Centro Espacial Kennedy como a lo lejos. En concreto, varios usuarios han señalado que el vídeo habría sido grabado desde Cocoa Beach, situado a unos seis kilómetros de Cabo Cañaveral.

«No, no creo que eso sea un lanzamiento de cohete», afirmaba una de las clientas, estupefacta ante la gran bola de fuego que se podía ver en el horizonte.

De igual manera, se ha viralizado otro vídeo desde un avión que estaba en las inmediaciones del aeropuerto de Orlando, viéndose la explosión a 70 kilómetros de distancia de la plataforma de lanzamiento.

Más allá de lo que supone para el programa lunar, la reciente explosión del cohete New Glenn también equivale a una pérdida económica millonaria. El coste de fabricación marginal estimado para un propulsor primario del New Glenn (que incluye siete motores BE-4) se sitúa en exceso de los 110 millones de dólares atendiendo a los datos de distintos portales. Se trata de un 36 % más que el precio mínimo del Falcon 9.

Al ser un componente diseñado para ser reutilizado hasta 25 veces, su pérdida total elimina ese retorno de inversión. Asimismo, el coste estimado de fabricación de la etapa superior (no reutilizable) supera los 50 millones de dólares.

Desde el anuncio del cohete en 2016, Jeff Bezos ha destinado una inversión que supera los 2.500 millones de dólares.