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Campo de extracción de petróleoGetty Images / Zhengzaishuru

Ciencia

La posible relación entre la extracción de petróleo y los terremotos que la ciencia sigue estudiando

Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se estima que ocurren medio millón de terremotos detectables al año

Al menos una decena de muertos –14 según el último balance– y cientos de heridos tras registrarse un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter en la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas. El temblor, registrado a las 07:37 hora local (01:37 hora peninsular española), ha provocado una alerta de tsunami en ese archipiélago, según ha informado el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Este temblor se ha producido en Filipinas, una zona situada el conocido como Anillo de Fuego del Pacífico. En el caso del archipiélago, está justamente situado en el límite de varias placas tectónicas activas –principalmente la placa de Filipinas y la placa de Eurasia–, siendo una de las zonas más activas del planeta.

De igual manera, tal como detalla el Centro Nacional de Información sobre Terremotos, ocurren aproximadamente 20.000 terremotos cada año –unos 55 por día– en todo el mundo, aunque la gran mayoría de ellos son muy pequeños. Por otra parte, si atendemos los datos del USGS esta cifra se dispara. Según el servicio estadounidense, se estima que ocurren medio millón de terremotos detectables al año.

La gran mayoría de ellos –cerca del 90 %– tienen lugar en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Sin embargo, un seísmo no solo puede llegar a estar provocado por el movimiento tectónico. En los últimos años, una decena de estudios han puesto el foco en cómo la extracción de elementos como petróleo y gas puede influir en el movimiento de la corteza terrestre.

Un bomba de varillas para la extracción de petróleo en Alberta, CanadáGTRES

De entre todos ellos destaca un estudio realizado por la Universidad de Cambridge, que señala cómo el desarrollo de recursos en yacimientos de petróleo y gas no convencionales a veces se acompaña de terremotos imprevistos. Este fenómeno, conocido como «sismicidad inducida», se debe principalmente a los movimientos generados por la actividad humana. Por ejemplo, temblores como los que tuvieron lugar en Oklahoma en septiembre de 2016 –de 5,8 grados– y el de Sichuan en diciembre de 2018 –de 5,2– fueron resultado de la acción humana.

«Los modelos actuales indican que estos terremotos inducidos se producen por la activación de un sistema de fallas preexistente debido a una combinación de aumento de la presión de poro, un cambio en las condiciones de carga de falla derivadas de efectos poroelásticos o un deslizamiento lento precursor de fallas», señalan los investigadores.

Junto a Cambridge, un estudio de la University College London, reveló como un centenar de sismos –de entre 1,3 y 3,1 grados de intensidad– que sacudieron la región de Surrey –al sureste de Inglaterra– entre 2018 y 2019 fue consecuencia de la actividad petrolera.

Estos casos no son los únicos. Tenemos que retroceder medio siglo para encontrar registros similares a lo largo del planeta. Entre 1975 y 1982 una serie de terremotos fue atribuida a la inyección y extracción de petróleo, agua y gas en el campo Cogdell, Texas. Años después, un estudio publicado en PNAS reveló que los terremotos registrados en la misma zona entre 2006 y 2011 fueron consecuencia de la inyección de volúmenes significativos de gas –incluido dióxido de carbono– en los pozos de Cogdell.