Cueva Negra, en Caravaca de la Cruz (Murcia)
Ciencia
El misterioso hallazgo en una cueva española que llevaba 900.000 años oculto
El equipo científico que trabaja en la Cueva Negra de Caravaca de la Cruz (Murcia) ha localizado, durante los primeros compases de la nueva campaña de excavaciones arqueológicas y paleontológicas, un hueso maxilar perteneciente a una especie de oso extinguida que habitó la zona en el Pleistoceno Inferior.
Este hallazgo permitirá ampliar el conocimiento sobre la diversidad faunística que ocupó el entorno del Estrecho del Río Quípar hace entre 900.000 y 800.000 años, según ha informado el Ayuntamiento. El nuevo resto se incorpora así al conjunto de evidencias recuperadas en este enclave, considerado de gran relevancia para el estudio de la prehistoria y de la evolución de los ecosistemas que existieron en ese periodo.
La campaña de este año cuenta con la participación de doce especialistas y está dirigida por el profesor emérito de la Universidad de Murcia (UMU) Michael-John Walker, el arqueólogo Mariano Vicente López Martínez y la doctora María Haber Uriarte. Junto a ellos colaboran estudiantes de la Escuela de Campo de Paleoantropología y Prehistoria del Cuaternario de la Región de Murcia, que toman parte en los trabajos de investigación desarrollados en el yacimiento.
Los responsables del proyecto han fijado varios objetivos para esta edición de las excavaciones. Entre ellos figura la intervención en las áreas más profundas de la cavidad con el propósito de recuperar nuevos restos de grandes mamíferos extinguidos que contribuyan a completar el conocimiento sobre la fauna que habitó este espacio prehistórico.
Equipo multidisciplinar de especialistas que trabaja en el yacimiento
Además, los investigadores continuarán estudiando los niveles estratigráficos en los que aparecieron las evidencias consideradas como las más antiguas de Europa relacionadas con el uso controlado del fuego por parte del ser humano. En paralelo, los trabajos también se centrarán en seguir documentando la tecnología empleada para la elaboración de herramientas de piedra halladas en este yacimiento, un aspecto esencial para comprender las capacidades técnicas y el modo de vida de las poblaciones humanas que ocuparon la zona durante el Pleistoceno Inferior.
La nueva campaña pretende, por tanto, avanzar tanto en el conocimiento de la fauna desaparecida como en el estudio de las primeras comunidades humanas que frecuentaron este enclave, mediante la recuperación y el análisis de nuevos materiales arqueológicos y paleontológicos.