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Ejemplar de tisanóptero (del orden Thysanoptera) conservado en ámbar de El SoplaoGOBIERNO DE CANTABRIA

El ámbar de El Soplao se consolida como uno de los archivos más completos sobre los bosques del Cretácico

Una investigación reúne casi dos décadas de estudios y confirma la relevancia mundial del yacimiento

El yacimiento de ámbar de El Soplao, en la Sierra de Arnero (Cantabria) se consolida como uno de los depósitos más importantes de Europa para conocer cómo eran los ecosistemas terrestres durante el Cretácico inferior, hace unos 105 millones de años.

Así lo confirma una investigación publicada en la revista científica Journal of the Geological Society, de la Sociedad Geológica de Londres, de la que ha informado este viernes el Gobierno cántabro.

El trabajo realizado por un equipo internacional sintetiza casi dos décadas de investigaciones y descubrimientos realizados en el enclave para mostrar por qué se ha convertido en una referencia internacional para el estudio de la vida del pasado.

El estudio destaca la excepcional conservación de los fósiles de El Soplao y su capacidad para aportar información que permite reconstruir la biodiversidad de aquel periodo, las relaciones ecológicas y el funcionamiento de los bosques del Cretácico.

El Soplao es actualmente uno de los depósitos de ámbar cretácico con bioinclusiones más importantes de Europa, según señala el estudio, y un referente para comprender la biodiversidad terrestre durante un periodo clave de la historia de la vida, cuando tuvo lugar la expansión de las plantas con flor y la consiguiente aparición de los ecosistemas terrestres modernos en el Cretácico.

Esta investigación ha sido liderada por Alba Sánchez-García, investigadora del Departamento de Botánica y Geología de la Universitat de València, y cuenta también con la participación de Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC); Xavier Delclòs, de la Universitat de Barcelona, y Ricardo Pérez-de la Fuente, del Oxford University Museum of Natural History.

Se ha desarrollado en el marco de varios proyectos financiados por la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Gobierno de Cantabria, a través de la empresa semipública El Soplao S.L.