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Ilustración de una estrella verdeUniversidad de Warwick

Ciencia

Los astrónomos descubren una estrella verde que desafía lo que sabíamos del universo: ¿cómo es posible?

El estudio cuestiona la idea de que estos cuerpos celestes, restos extremadamente densos de estrellas similares al Sol, siguen necesariamente la relación habitual entre temperatura y color

El color de las estrellas suele depender de su temperatura. Las más frías presentan tonalidades anaranjadas, mientras que las semejantes al Sol son blancas y las más calientes muestran un brillo azulado. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Warwick (Reino Unido) ha descubierto que algunas enanas blancas pueden emitir luz verde, rosa, amarilla, cian o púrpura.

El estudio, publicado en la revista RAS Techniques and Instruments, cuestiona la idea de que estos cuerpos celestes, restos extremadamente densos de estrellas similares al Sol, siguen necesariamente la relación habitual entre temperatura y color.

La explicación está en sus atmósferas, cuya densidad puede alcanzar un gramo por centímetro cúbico, comparable a la del agua y millones de veces superior a la de la fotosfera solar. En esas condiciones, elementos como el carbono, el calcio o el sodio interactúan con el plasma de helio y modifican la absorción de determinadas longitudes de onda.

Para determinar sus colores, los investigadores analizaron espectros estelares mediante un modelo de visión humana, ya que ninguna enana blanca está suficientemente cerca para distinguir directamente su tonalidad.

Los resultados muestran diferencias según la composición atmosférica. Las estrellas enriquecidas con carbono suelen adquirir tonos rosados o morados, mientras que aquellas que contienen restos de asteroides y cometas presentan colores amarillentos. Las más frías, con atmósferas de hidrógeno y helio, pueden mostrar tonalidades cian.

Uno de los casos más sorprendentes es WD J1330+6435, una enana blanca de aproximadamente 4.000 grados Celsius que ha acumulado materiales rocosos de su antiguo sistema planetario. La presencia de calcio, litio y sodio provoca que los modelos le atribuyan un color verde amarillento.

El investigador Mark Hollands explicó: «Los restos de sodio en la atmósfera de esta enana blanca absorben la parte naranja del espectro, dejando tras de sí un resplandor verde fantasmal. Imagínense estar en un planeta mirando una estrella verde. Parece sacado de una película de ciencia ficción».

Por otra parte, WD J1011+2845, situada a 48 años luz, podría ser la estrella más roja identificada. El carbono procedente de su interior altera su espectro y genera un intenso brillo rosa salmón.

El equipo también examinó 151 enanas blancas situadas a menos de 65 años luz. Cinco presentaban colores inusuales: dos amarillas y tres rosadas. Esto apunta a que aproximadamente una de cada treinta podría tener una tonalidad extraordinaria.

Las otras 146 registraron una temperatura de color media de 6.800 Kelvin, equivalente al blanco. El hallazgo confirma que, pese a la diversidad descubierta, el color predominante entre las enanas blancas sigue siendo precisamente el blanco, y no el azul, como se había considerado tradicionalmente.