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Joan Estévez, en el documental MercenarioMovistar Plus

Cine

La historia de Joan Estévez, el soldado español que se convirtió en mercenario en la guerra de Ucrania

El documental Mercenario, de Movistar+, muestra su testimonio en primera persona contado desde las trincheras

«Yo, cuando llegué a Ucrania, vi que tenía un don para hacer este tipo de trabajo». Así empieza el impactante testimonio de Joan Estévez en el documental Mercenario, una cruda narrativa de un joven catalán de 39 años que, con todo a su favor para convertirse en el «rey del Valle de Arán», decide dejarlo todo y sumergirse en la brutalidad de la guerra. Formado en unidades de élite del Ejército español y la legión extranjera francesa, se encuentra al frente de una invasión rusa que no le pertenece, pero que le da un propósito en la vida. Con un salario de 3.500 euros, mató al menos a ocho rusos, pero lo que realmente marca su historia no son las batallas que libró en el campo, sino las secuelas que dejó en su alma. «Nos entrenan para matar y sobrevivir, pero nadie nos prepara para volver a casa», reflexiona.

Durante casi dos años, Mercenario sigue su viaje desde las trincheras hasta el regreso a su hogar, donde la guerra le sigue persiguiendo en forma de estrés postraumático. «Ser mercenario me ayudó a salir de un pozo. Ha sido una salida profesional», dice, mientras lucha por reconstruir su vida en un mundo que ya no le parece el mismo. A través de su propia cámara, capturó imágenes desgarradoras desde la línea de combate, un proceso terapéutico que él mismo describe como un «vacío» de lo vivido. El documental, que se estrenó el 3 de abril en Movistar+, es una ventana al horror de la guerra, a un negocio sanguinario, y a las cicatrices invisibles que dejan los conflictos en aquellos que los viven. «¿Cómo alguien es capaz de morirse en una guerra que no es suya?», pregunta Estévez, mientras nos lleva a un viaje tan profundo como perturbador.

La historia está escrita por la fotoperiodista Anna Surinyach, Juanma Arizmendi, Ignacio Acconcia y Marçal Cebrián, quien recientemente ganó la Biznaga de Plata al Mejor Guion en el Festival de Málaga por la película Los tortuga.

Divorciado y padre de un niño

Antes de embarcarse en la guerra en Ucrania, Joan tenía todo lo que muchos considerarían una vida ideal: una casa, dos negocios prósperos y un hijo. Sin embargo, su camino dio un giro drástico cuando, tras dejar el Ejército español para casarse, su matrimonio se derrumbó en solo cinco años. El complicado divorcio, que él mismo relata en el documental, marcó un punto de quiebra. Desesperado por encontrar un nuevo propósito, regresó al ámbito militar, esta vez como mercenario en Ucrania.

A lo largo de la historia, vemos su lucha diaria por la supervivencia, con momentos estremecedores en los que estuvo a punto de perder la vida. En varias ocasiones se vio atrapado en espacios reducidos, de menos de cinco metros, mientras las tropas rusas disparaban a quemarropa. La tensión es palpable, y la angustia de sus padres se refleja en varias escenas. En una entrevista en La Razón, Estévez explica cómo la guerra le enseñó una dura lección de supervivencia: «poner en práctica todo lo aprendido o morirás. En la guerra no hay grises: o vives o mueres». Esta máxima se convierte en su mantra, y aunque cada día se enfrenta a la muerte, sigue adelante, implacable, buscando redención en el caos de un conflicto que nunca fue suyo, pero al que decidió entregar su vida.

Tras su regreso a España, se enfrenta a una transición casi imposible hacia una vida civil que ya no parece suya. El estrés postraumático, resultado de su experiencia en la guerra, lo persigue. A pesar de sus esfuerzos por adaptarse, no se siente preparado para encajar en la vida tranquila que dejó atrás. Sabe que muchos lo juzgan sin entender la profundidad de lo que vivió en el conflicto. Él tiene claro que, con el tiempo, «habrá mucha gente que se comerá sus palabras», como asegura en la entrevista, al darse cuenta de la verdadera razón que lo llevó a convertirse en mercenario y las cicatrices invisibles que la guerra dejó en su alma.