Fotograma de Calle Málaga
Cine
Las dos películas españolas que se verán en el Festival de Venecia
El cine español está fuera de concurso, pero está presente en las demás secciones de la Mostra
La cinematografía española está fuera del concurso principal del 82º Festival Internacional del Arte Cinematográfico de Venecia pero está bien presente en las demás secciones de la Mostra, a veces en producciones minoritarias.
Este es el caso de Calle Málaga de la cineasta marroquí Maryam Touzani que, además de Marruecos y España, ha recibido aportes financieros de Francia, Bélgica y Alemania, única posibilidad para producciones independientes del tercer mundo de entrar en el mercado internacional.
Mientras Estrany Riu del debutante en el largometraje de Jaume Claret Muxart, sensible retrato de un adolescente en el despertar de su identidad sexual, es una producción mayoritaria española (más aún, catalana) con aporte alemán.
Calle Málaga es además la ocasión para volver a admirar a Carmen Maura, verdadero ícono del cine de la movida española que encabezaron ella y Pedro Almodóvar (presente en esta Mostra con una copia nueva y restaurada de su obra maestra Matador) y que ahora muestra sus gallardos 79 años, atreviéndose incluso a mostrarse desnuda, con las debidas precauciones luminosas de una sapiente cámara de Virginia Surdej.
La directora vuelve a ambientar su nueva película en su Tánger natal, centro multirracial y lingüístico del Marruecos que hospedó (y hospeda aún) una copiosa comunidad española, en parte instalada en el país a raíz de la guerra civil, pero cuya gran mayoría han vuelto a sus ciudades de origen debido a la inestabilidad política y la crisis económica y a la bonanza del milagroso boom español.
Fotograma de Estrany Riu
Una de las que se niegan a irse es la viuda María Angeles, nacida en la misma Tánger a la que considera su patria chica. Pero eso no entra en los planes de su hija que ha llegado a visitarla para vender su casa y llevarse a la madre de vuelta a España.
Pero María Angeles es una mujer de muchos ardides y logrará volver a su casa en venta y hasta crearse una actividad gastronómica muy remunerativa y hasta encontrar un nuevo amor en la persona de un octogenario anticuario.
Maryam Touzani, alabada por su hermosísimo «Le bleu du caftan», primer filme marroquí finalista de los Oscar a la mejor película extranjera del 2022, es una maestra al momento de tejer sentimientos y emociones pero curiosamente deja en suspenso un eventual final feliz que sin embargo le había concedido a los personajes de su obra precedente, pero sin por ello decepcionar a un público que seguramente le brindará la misma calurosa acogida que le deparó a aquel.
Y el mérito mayor de Calle Málaga es poder volver a gozar de una gran actriz como fue y sigue siendo Carmen Maura.
Estrany riu (Río extraño) es el sensible retrato de un adolescente que está por elegir su derrotero sexual.
Didac (un prometente debutante Jan Monter) pasea en bicicleta con padres y hermanos por Europa para ir a visitar un complejo residencial de Max Bill en Alemania (el filme tiene un toque autobiográfico porque también el padre del director es arquitecto y lo llevaba a recorrer edificios con la esperanza de que siguiera sus pasos).
Ha dejado atrás en su Barcelona natal una atracción profunda por un coetáneo pero aún no está seguro de su definitiva identidad sexual (dice a su padre «no me gustan los muchachos, me gusta Gerard») y ni siquiera un fugaz encuentro con otro coetáneo alemán, logra determinarlo (este le dice al despedirse «no te preocupes, la corriente te llevará»).
El filme es un delicado retrato de ese difícil paso de la adolescencia a la adultez que Claret Muxart resuelve con suma delicadeza, deteniéndose en paisajes y hasta en secuencias digresivas que poco aportan al tema principal pero sirven como pintura de ambiente familiar y no agregan peso alguno a la narración.