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En ella Daniel Craig no tiene nombre, solo un apodo («XXXX»)

Cine

La película trampolín que permitió a Daniel Craig ser James Bond y puede verse en Netflix

Antes de que el mundo le conociera como 007, ya jugaba a ser peligroso en los callejones de Londres

La historia de Layer Cake (Crimen organizado) comienza con un hombre que lo tiene todo para desaparecer. Vive bien, viste mejor y ha construido un negocio de cocaína limpio, meticuloso y rentable sin levantar sospechas. No tiene nombre, solo un apodo («XXXX») y un objetivo claro: hacer un último trabajo, cobrar su parte y salir del juego para siempre.

Pero en el submundo criminal de Londres, retirarse nunca es tan sencillo como parece. Un encargo inesperado, una joven desaparecida y una cadena de personajes ambiguos convierten su plan de huida en un tablero lleno de trampas, traiciones y alianzas que cambian de bando con cada movimiento.

Este thriller británico, dirigido por Matthew Vaughn en 2004, se aleja del gánster ruidoso y la violencia descontrolada. Aquí manda el estilo: trajes bien cortados, conversaciones cargadas de doble sentido y una tensión elegante que se cuela en cada escena. La película avanza como un rompecabezas donde cada pieza parece encajar… hasta que revela una nueva capa, fiel a su propio título.

En el centro de todo está Daniel, que da vida a este traficante sin nombre con una mezcla de frialdad, carisma y control absoluto. Su personaje no necesita alzar la voz para imponer respeto. Observa, calcula y actúa solo cuando es necesario, lo que convierte cada gesto en una señal de peligro contenido. Esa presencia fue, precisamente, lo que marcó un antes y un después en la carrera del actor.

Antes de todo esto, Craig era un rostro conocido en el cine británico y un secundario de lujo en Hollywood. Había trabajado en dramas como Camino a la perdición junto a Tom Hanks y había pasado por el cine de acción en Lara Croft: Tomb Raider con Angelina Jolie. Sin embargo, todavía no era una estrella. Su nombre no encabezaba carteles ni protagonizaba campañas. Era respetado, pero no icónico.

Esta película lo cambió todo. El actor rompía con el molde del galán tradicional: rubio, de mirada dura y físico compacto, proyectaba una elegancia peligrosa que encajaba a la perfección con el tono sofisticado del filme. Su interpretación llamó la atención de los productores de James Bond, que buscaban renovar al personaje con una versión más realista, menos glamur clásico y más intensidad emocional.

La semilla del nuevo Bond está en Layer Cake (Crimen Organizado)

El propio director de Casino Royale, Martin Campbell, reconoció años después que fue Layer Cake la prueba definitiva. Craig no solo parecía capaz de interpretar a un agente secreto, sino de hacerlo creíble, humano y, al mismo tiempo, letal. La semilla del nuevo Bond estaba ahí, en ese traficante sin nombre que quería dejar atrás su vida criminal.

Entre las curiosidades del reparto destaca la presencia de Tom Hardy en uno de sus primeros papeles importantes, mucho antes de convertirse en una figura habitual del cine de acción. La banda sonora, con temas de Duran Duran y otros clásicos del pop británico, refuerza el aire moderno y estilizado de la película.

Dos años después, Craig se enfundó el esmoquin de 007 y su carrera dio un salto definitivo. Pero vista hoy, Layer Cake (Crimen organizado) sigue siendo algo más que un buen thriller. Es el punto exacto donde un actor dejó de ser promesa y empezó a caminar, sin saberlo, hacia la historia del cine.