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Marta Flich y Gonzalo Miró, presentadores de Directo al granoTVE

La semana de la tele

La obsesión de 'Directo al grano', TVE y Gonzalo Miró con Madrid y otros feudos del PP

El programa de La 1 comparó la desigualdad entre un lado y otro de la madrileña calle Bravo Murillo y sacó a colación la Guerra Civil

Deben de rascarse mucho la cabeza los guionistas y reporteros de Directo al grano para encontrar temas con los que criticar la gestión en lugares como Madrid. Sirva de ejemplo el programa del pasado martes 24 de febrero, cuando el espacio de La 1 presentado por Marta Flich y Gonzalo Miró se sacó de la chistera las diferencias entre un lado y otro de una de sus calles, sacando a colación la Guerra Civil cuando se supone que el programa es de actualidad. «Ricos y humildes divididos por una misma calle. Es la brutal desigualdad que se ve en la calle Bravo Murillo de Madrid. En un lado las aceras son amplias y están llenas de árboles, grandes manzanas de edificios y lujosos restaurantes; en el otro lado, la acera es mucho más estrecha y está llena de basura, sin apenas bancos para sentarse, menos farolas y vegetación, y locales donde el menú del día no pasa de 15 euros», avanzaba Marta Flich.

«En el lado rico la renta media es de 40.000 euros anuales y en el otro lado no llega a los 20.000 y sus vecinos viven tres años menos que los de enfrente. Estamos en una calle de cuatro kilómetros, reflejo de otras similares en España que se creó como una frontera social tras la Guerra Civil», proseguía la presentadora.

«Han pasado ya casi 90 años desde que terminara la Guerra Civil y a día de hoy, en vez de homogeneizarse la zona y diluirse esa desigualdad social, lo que ha ido es acrecentándose», recogía el reportero de Directo al grano, que habló con varios vecinos de los dos lados de la calle. Los testimonios seleccionados previamente iban, por supuesto, en la línea que interesaba al programa, a TVE y a la izquierda, como cada día. Una de esas vecinas se quejaba de la basura que supuestamente acumulaba el lado pobre de la calle. Las imágenes, en cambio, desmontaban el relato y mostraban lo contrario.

La siguiente noticia en el sumario iba lanzada contra otro territorio gobernado por el PP: las Islas Baleares. En concreto, según explicaba Gonzalo Miró, las «decenas de veleros encallados en la arena de muchas playas» en Mallorca como consecuencia de las borrascas. «El coste de su retirada, junto a una hipoteca de posibles daños ambientales, puede llegar a los 300.000 euros», apuntaba el copresentador de Directo al grano.

Y la siguiente noticia del avance, oh sorpresa, era referente a otro terreno del PP: Galicia. Con el rótulo El marisco se muere, el programa de TVE informaba sobre los berberechos, almejas y navajas que aparecían muertos por el exceso de agua dulce en las rías, comparando incluso la situación con el Prestige.

Otro de los contenidos que adelantaba este martes 24 de febrero Directo al grano también atañía de algún modo a otro feudo del PP: Andalucía, Sevilla y en concreto Tablada, por el mal olor provocado por el vertido de miles de naranjas «que se pudren al sol en un descampado, un perjuicio medioambiental que hace que el ambiente para los vecinos sea irrespirable», sostenía Marta Flich. Es de suponer que, si se trata de un descampado, los vecinos o bien no están muy cerca, o bien no son muchos o quizá las dos cosas.

En la misma tarde en la que Directo al grano intentaba sin éxito, con Iñaki Anasagasti como invitado, alimentar la teoría de la conspiración sobre el papel del Rey Juan Carlos en el 23-F, el programa fracasaba también en su intento de manchar la imagen de Madrid. Por suerte, en el plató estaba Antonio Jiménez, colaborador de El Debate, para aportar lógica y contradecir el relato interesado del programa que había montado en torno a una de sus calles más largas.

«El metro cuadrado en una casa en la calle Bravo Murillo da igual que esté a la izquierda o a la derecha. Solo va a cambiar en función del estado del edificio y del piso. Vale lo mismo. Y luego te encuentras callejuelas más estrechas en la parte de Tetuán y no hay árboles porque no puede haber, no caben», argumentó Antonio Jiménez.

Gonzalo Miró intentó volver a la carga. «Pero diferencia entre una acera y otra sí que hay», volvió a incidir. Nadie, también por suerte, le hizo caso y el programa pasó a otro tema.