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Los actores Renate Reinsve y Sebastian Stan junto al director Christian Mungiu posando en el Festival de Cannes 2026GTRES

Cine

Festival de Cannes: de la denuncia al ridículo

El regreso triunfal de Cristian Mungiu con el drama familiar 'Fjord' contrasta con el desconcertante sinsentido de 'L’inconnue' de Arthur Harari

Jornada ambivalente tuvo el Festival de Cannes con un potente film del rumano Cristian Mungiu, que describe con óptica documental pero de fuerte impacto dramático y emocional, la historia de una pareja acusada injustamente de maltrato filial en Fjord y un absurdo caso de transmigración de género en L’inconnue del francés Arthur Harari.

Considerado como el adalid de la 'nueva ola' del cine rumano tras la caída de la dictadura de Ceausescu, Mungiu es un verdadero abonado de Cannes desde que presentó aquí su ópera prima Occident en la prestigiosa reseña paralela Quincena de Realizadores del 2002, ganando en 2007 con la subsiguiente, 4 meses, 3 semanas, 2 días ,nada menos que la Palma de Oro a la mejor película, seguido por el premio al mejor guión y una doble palma de oro para las protagonistas de Más allá de las colinas en 2012 y el premio al mejor director por Bacalaureat en 2016.

Diez años después vuelve con idéntica intención de llevarse algunos de los premios mayores de Cannes, si no el mayor de todos, la Palma de Oro, con esta historia que ve llegar a un fiordo perdido de la costa noruega una familia compuesta por el marido rumano, la esposa noruega y cinco hijos, dos adolescentes, dos niños y el menor de pocos meses, confiados en el amparo que ofrecen las autoridades y la solidaridad y comprensión y benevolencia de los vecinos.

Todo perfecto hasta que el mayor exhibe un vistoso moretón en la espalda, que las autoridades atribuyen al padre y nadie sabe a ciencia cierta quien se lo ha infligido, lo cual desencadena el rigor inmediato de los servicios sociales, que separan a los hijos en tres distintas familias, incluyendo al bebé que recibe la leche congelada de su madre.

Lo que Mungiu quiere demostrar es que la buena fe y las mejores intenciones poco pueden hacer contra los antiguos prejuicios y menos aún contra un laicismo estricto que, en nombre de la libertad de culto, atenta contra valores familiares y religiosos de más añejo y tradicional origen.

fotograma de Fjord por Christian Mungiu

Es así que, viendo el ahínco persecutorio de una asociación por los derechos de la infancia, la familia no tiene más remedio que volverse clandestinamente a Rumania, abandonando el sueño de vivir en un lugar que ofrecía una mayor posibilidad de progreso económico y cultural que el propio país de origen.

La noruega Renate Reinsve y el rumano Sebastian Stan, vuelto a la cinematografía de su país después de haberse hecho famoso en Hollywood, son los protagonistas de este excelente film, destinado a una abultada carrera internacional que no se limitará seguramente al círculo de arte y ensayo.

En apretadas dos horas y media de esta multitudinaria coproducción entre Rumania, Francia, Noruega, Finlandia, Suecia y Dinamarca escrita por el mismo Mungiu, Fjord es, más que la historia de una injusticia, una lección sobre los límites de una legislación rigurosa, capaz de destruir inadvertidamente a los mismos individuos que quiere defender.

La actriz Léa Seydoux en el filme L'inconnue

L’inconnue es el tercer largometraje del actor, director y guionista francés Arthur Harari, 44 años, y está inspirado en una novela gráfica, Le cas David Zimmerman, por él escrita con su hermano Lucas y que ambos adaptaron a la pantalla con Vincent Poymiro, que cuenta la historia de un fotógrafo misántropo que en una fiesta ingiere una sustancia que al día siguiente lo transforma en mujer pero manteniendo su aspecto masculino.

Este descabellado punto de partida se une a otras extrañezas como la de una mujer que encuentra a su doble y otra que terminará desapareciendo sin dejar rastros, en un galimatías que poco pueden remediar valerosos intérpretes como Niels Schneider, Léa Seydoux y Victoire Dubois.