Mercedes Milá junto a David Uclés en el programa Me meto en un jardín
Televisión
Mercedes Milá sigue la doctrina de TVE: cuela su mensaje contra Ayuso en su entrevista al escritor David Uclés
Estrenó el programa de entrevistas Me meto en un jardín, relegado directamente a La 2
La televisión pública ha vuelto a encomendar su franja cultural a Mercedes Milá con el estreno de Me meto en un jardín en La 2, un espacio que sustituye al formato de Loles León. En su debut, la veterana periodista catalana no ha dudado en sumarse a las habituales consignas de la cadena estatal, utilizando la promoción de un joven escritor andaluz para lanzar reproches políticos contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en materia de vivienda.
RTVE continúa con su estrategia de reestructurar la parrilla de La 2 apostando por rostros de marcada línea editorial. Tras el fin del espacio conducido por Loles León, la corporación pública estrenó este domingo Me meto en un jardín, el nuevo programa de entrevistas de Mercedes Milá. El formato busca la complicidad de los invitados a través de charlas pretendidamente 'sin filtros' que se desarrollan en entornos naturales y singulares, a los que la periodista viaja a bordo de una autocaravana. Sin embargo, más allá de la puesta en escena bucólica, el estreno ha servido para evidenciar cómo el ente público sigue sirviendo de altavoz para el cuestionamiento político y la promoción de perfiles muy bien considerados por el entorno de la izquierda mediática.
Para su primera entrega, la periodista se trasladó a la localidad de Quesada, en Jaén, con el objetivo de entrevistar a David Uclés, un escritor que ha ganado notoriedad reciente gracias a su obra La península de las casas vacías. El encuentro propició un momento de llamativa honestidad por parte de la presentadora, quien confesó que la primera vez que intentó leer la premiada novela la dejó de lado de forma fulminante en la página veinte. «Me aburrí como una mona», llegó a espetarle Milá al autor en su propia cara, recordando que en su momento prefirió desatender el clamor de su entorno y las recomendaciones de tótems del periodismo afín como Iñaki Gabilondo, quien había calificado el libro como lo mejor que había leído en su vida.
La charla, no obstante, no tardó en abandonar el estricto marco literario para adentrarse en el terreno de la confrontación política, un escenario cómodo para el sesgo de la cadena. Milá aprovechó la presencia de Uclés para jalear y profundizar en el reciente desencuentro que el autor mantuvo con Isabel Díaz Ayuso a cuenta de la crisis habitacional en la capital. El origen de la polémica se remonta al reproche que el literato le hizo a la presidenta autonómica tras denunciar públicamente la imposibilidad de acceder a un hogar digno, lanzando una demoledora frase que no tardó en hacerse viral: «A pesar de haber vendido 300.000 ejemplares, no me puedo comprar una casa en Madrid que no sea un zulo sin ventanas».
Mercedes Milá presenta el programa Me meto en un jardín
«La has liado con la vivienda e hiciste muy bien en lo que dijiste», aplaudió la conductora catalana, permitiendo que el entrevistado arremetiera contra el modelo comercial y de gestión de la Comunidad de Madrid. El escritor aprovechó el micrófono público para lamentar la situación en el centro de la capital, extendiendo su queja a una frustración generacional. «Mi generación no tiene casa y se están haciendo la idea de que es normal», prosiguió el invitado, retratando una alarmante resignación entre los jóvenes que asumen la precariedad como la norma.
El broche de oro de este estreno en la televisión estatal reflejó las contradicciones de la propia crítica cultural y política que se fomenta desde los medios públicos, evidenciando que el reproche no solo va dirigido a la oposición, sino que roza la inacción del propio Ejecutivo central.
Tras desvelar que el autor pasó quince años «sobreviviendo» en la calle y sin cotizar para armar su proyecto, la periodista quiso ahondar en el activismo de Uclés y le preguntó qué haría él si pudiera solucionar el problema. «Es que para arreglarlo tienes que plantarle cara a gente muy poderosa», reconoció el joven. Ante la duda de la presentadora sobre si ni siquiera un ministro tendría margen de maniobra, el autor admitió con escepticismo que «a lo mejor cuando estás ahí no puedes hacerlo».
El bloque concluyó con un llamamiento explícito del escritor para sentarse con la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez García: «Si hay una ministra con la que me gustaría hablar es con la de Vivienda, para que me cuente qué pasa, por qué no escuchan los políticos el mensaje de rabia de aquellos que no tenemos vivienda», sentenció.
De este modo, el debut de Milá en La 2 ratifica la línea de una televisión pública que, bajo el paraguas de la literatura, prioriza el señalamiento político y el activismo de sofá por encima de la neutralidad institucional.