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Fotograma de la película Todas las canciones hablan de mi

Cine

Cinco películas para enamorarse de un Madrid de cine

Madrid no es solo un escenario; a veces es el personaje principal. Hay películas que, más allá de su historia, te atrapan por cómo retratan la capital, despertando unas ganas locas de salir a caminar sin rumbo fijo

Desde el Madrid histórico de los años 30 hasta los rincones más alternativos de los 90, el cine español te invita a pasear por la ciudad de una forma única.

1.'Todas las canciones hablan de mí', de Jonás Trueba

Un ejemplo perfecto de este idilio callejero lo encontramos en ‘Todas las canciones hablan de mí’, el debut en la dirección de Jonás Trueba. Esta producción rompe los esquemas del romance tradicional al centrarse en la cara amarga de la ruptura: la odisea de un chico que intenta pasar página mientras se cruza con los recuerdos de su expareja en cada esquina.

Para plasmar esa melancolía urbana, el filme esquiva los monumentos más saturados por el turismo y se refugia en el encanto de Las Vistillas, en pleno corazón de La Latina. Sus jardines y su espectacular mirador se transforman en el rincón ideal para perder el tiempo y contemplar uno de los atardeceres más icónicos y poéticos de la ciudad.

2. ‘La Virgen Roja’, de Paula Ortiz

Por su parte, La Virgen Roja, firmada por Paula Ortiz, nos propone una experiencia completamente distinta: un viaje en el tiempo hacia el Madrid de los años 30. La película rescata la sobrecogedora y real historia de Hildegart Rodríguez, una joven brillante moldeada con rigidez por su madre para convertirse en el referente feminista del futuro, un experimento vital que terminó en una tragedia absoluta.

Ver esta recreación es equivalente a realizar un recorrido histórico por el centro neurálgico de la capital, ya que la cámara recorre con una ambientación impecable puntos tan reconocibles como la Plaza de Canalejas, la mítica calle Alcalá, el Ateneo, la Gran Vía y los exteriores del Congreso de los Diputados. Una oportunidad fantástica para redescubrir el plano urbano bajo la luz de otra época.

3. 'Historias del Kronen', de Montxo Armendáriz

Si lo que buscas es una energía mucho más urbana y gamberra, Historias del Kronen, de Montxo Armendáriz, ofrece un retrato crudo, salvaje y frenético de la juventud madrileña de los años 90. La cinta es la crónica de un grupo de amigos atrapados en las drogas, el descontrol y la velocidad.

Aunque el mítico bar Kronen –el cuartel general de los protagonistas– se recreó en la zona de Moncloa, el espíritu de la película te empuja directo al corazón de Malasaña. Sus calles y sus locales nocturnos capturan a la perfección esa cultura urbana y canalla que invita a mirar hacia arriba y patear el Madrid que nunca duerme.

4. 'Carmen y Lola', de Arantxa Echevarría

Por otro lado, Carmen y Lola, de Arantxa Echevarría, nos traslada a la periferia para contar una emocionante historia de amor prohibido entre dos jóvenes gitanas que tienen que romper con las cadenas de su entorno.

Lola es una inconformista que pinta graffitis, sueña con viajar y se asoma al mundo a través de un chat, mientras que Carmen representa un rol más tradicional, enfocada en casarse joven y formar un hogar. Esta preciosa e intensa película está rodada en gran parte en la UVA de Hortaleza, mostrando un Madrid de barrio, real, lleno de luz y con una identidad vecinal arrolladora.

5. 'Ópera prima', de Fernando Trueba

Para cerrar este recorrido por el asfalto madrileño, nada mejor que regresar a los años 80 con un título imprescindible: Ópera prima, de Fernando Trueba. Considerada uno de los pilares de la comedia urbana de la época, la cinta defiende una filosofía muy madrileña: la idea de que muchas veces salir a caminar no tiene como objetivo llegar a un destino, sino disfrutar del trayecto en sí mismo.

La trama nos acerca a Matías, un joven periodista que camina con su desencanto a cuestas por el centro hasta que un encuentro casual en la Plaza de la Ópera con su prima Violeta le cambia los esquemas por completo. Moviéndose con total soltura por los pasillos del Metro, las avenidas del centro y hasta las terminales de Barajas, la película convierte las aceras en el escenario idóneo para el reencuentro y el romance improvisado.