John Ford, entre John Wayne y James Stewart
Historias de película
El día que John Ford conoció a James Stewart: «Asegúrate de que el sombrero te quede bien»
El actor lo relató durante el homenaje que el American Film Institute hizo al director en 1973
Cuando John Ford y James Stewart trabajaron juntos por primera vez era 1960. El director tenía a sus espaldas más de sesenta películas y el actor más de cuarenta, pero hasta ese momento no se habían conocido. El publicista del actor le había conseguido entrar en el reparto de Dos cabalgan juntos que coprotagonizaría con Richard Widmark y Shirley Jones y él, en su categoría de estrella, iba a encabezar el cartel.
En aquella época, Stewart venía de protagonizar un puñado de wésterns de enorme éxito de Anthony Mann y Delmer Daves por no hablar de los éxitos que había cosechado recientemente con Hitchcock con El hombre que sabía demasiado y Vértigo, Billy Wilder en El héroe solitario y Otto Preminger en Anatomía de un asesinato. Así que cuando entró en el reparto de la que iba a ser la primera película que haría con el ya legendario cineasta, una de las mayores estrellas de la historia del cine estaba emocionada.
James Stewart
La anécdota de lo que ocurrió la vez se conocieron pasó a ser épica cuando James Stewart la contó en la primera edición de los AFI Life Achievment Award con el que el American Film Institute homenajea a las grandes figuras de la industria y que en 1973 dedicó a John Ford. En aquella ocasión, el actor con su simpático tono pausado y titubeante explicó que él pensaba que la primera reunión que tendría con el director trataría sobre «discutir mi personaje, las interpretaciones que había realizado y cómo me sentía con respecto al reparto de la película», lo que ya de entrada arrancó las risas de los asistentes, pues John Ford no pasó a la historia por mostrar mucho interés por los sentimientos de sus actores.
Pero el contenido del encuentro no giró en torno a lo que el actor esperaba, sino al tipo de sombrero que Ford quería que llevase. La mayor parte de libros que cuentan este momento explican que cuando el actor entró en el despacho de Ford, éste estaba leyendo un guion y, después de unos minutos, se le quedó mirando en silencio hasta que, haciendo gala de la forma lacónica que tenía de hablar, le dijo: «Asegúrate de que el sombrero te quede bien».
Según añadió el actor en el relato de la simpática anécdota ante un público que no paraba de reír, había allí un sombrero, se lo probó y se vio terrible con él. Stewart contó que él tenía un sombrero que había usado ya en numerosos wésterns. No en vano, si uno mira las cintas del género que hizo el actor durante la década de los 50, sorprende ver que, en todas ellas, desde Horizontes lejanos a La última bala, pasando por El hombre de Larramie, Tierras lejanas, Flecha rota, Winchester 73 y Colorado Jim, lleve siempre el mismo sombrero, de color pardo y ala corta. Así que, como el actor, sencillamente, quería llevar ese sombrero en aquella película, la reunión trató sobre aquello exclusivamente mientras Stewart lo explicaba ante las carcajadas del público y del propio Ford ahí presente.
Sombreros de James Stewart
Pero cuando después de un rato el actor descubrió que aquello no iba a llevar a ninguna parte «decidí apelar a la parte sentimental de John Ford», dijo, y se inventó toda clase de excusas tales como que ese sombrero había sido de su abuelo y que había pasado de padres a hijos en la historia de su familia o que era tan supersticioso que si no se lo ponía iba a ser incapaz de hacer correctamente el papel de Dos cabalgan juntos. «Todo ello, falso», explicó el actor, enorme en su humor, ante un público entregado.
Aquella última excusa, remató, pareció convencer al director que aceptó el sombrero de Stewart no sin antes añadir, impertérrito: «Si por alguna razón vuelves a trabajar para mí quiero que tengas en tu contrato una cláusula para aprobar el sombrero».
Con este final, el gran James Stewart remató su anécdota: «Afortunadamente, volví a trabajar para él en otra película y tenía en mi contrato una cláusula que decía que yo podía elegir mi sombrero, pero John Ford volvió a ganar porque en esa película no me permitió llevar sombrero de ninguna clase», tras lo que el público estalló en carcajadas y aplausos.
James Stewart hablaba, por supuesto, del siguiente trabajo que haría junto a John Ford en 1962 y que es una obra maestra definitiva en la cinematografía de ambos: El hombre que mató a Liberty Valance. Pero esa, es otra historia…