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Hugh Grant, en la presentación en Berlín de la película Dungeons & Dragons: Honor entre ladronesGTRES

Cine

La comedia romántica que más odia Hugh Grant es una suya: «Mi mujer quiere verla, pero se lo prohíbo»

No es que haya perdido ese sentido del humor tan especial, pero sí ha evolucionado hacia una nueva clase de personaje que no le hace sentirse avergonzado

Con el paso de los años, Hugh Grant ha superado esos tics que caracterizaban sus comedias románticas –pelo desaliñado, mirada tímida, tartamudeo encantador...– y ha madurado hasta convertirse en un actor excepcional y versátil. No es que haya perdido ese sentido del humor tan especial, pero sí ha evolucionado hacia una nueva clase de personaje que no le hace sentirse avergonzado.

Porque sí, a pesar de ser el modelo clásico cuando uno piensa en las romcoms de los noventa y principios de los 2000, el británico no suele recordar con especial devoción esta época de su carrera. Tal es su animadversión que incluso hay películas de las que se niega a hablar en entrevistas y promociones a pesar de que contribuyeron a la fama que disfruta hoy. Admitió, por ejemplo, haber cometido un «error catastrófico» al exagerar su personaje de Cuatro bodas y un funeral, reconociendo en que todo había sido una burda actuación realizada por y para las cámaras estadounidenses, país original de la producción.

Pero esta no es la única película de la que ha renegado abiertamente. Hay una de la que se niega hablar de forma categórica. ¿Por qué? Porque insiste en que él solo la arruinó. Durante una retrospectiva de su carrera con SAG-AFTRA, lo que debería haber sido la primera señal de que el tema saldría a relucir, Grant hizo todo lo posible por pasar por alto Nueve meses (1995) lo más rápido posible.

Cuando le preguntaron sobre su primera película después de Cuatro bodas y un funeral, la conversación se volvió incómoda. «Bueno, no hablo de esa película», afirmó. «Puede que también estuviera bajo los efectos de muchas drogas durante el rodaje. Habría que estar bajo los efectos de muchísimas drogas. Eran gente muy agradable, cineastas fantásticos, y han hecho películas maravillosas. Yo sencillamente lo arruiné».

«Quiero dejar claro que todos los involucrados en la película, con excepción de mí, eran brillantes y talentosos. Solo yo lo arruiné. Mi mujer quiere verla, pero se lo he prohibido. He activado el control parental en la pantalla para que no pueda verla». A pesar de ello, Grant también mostró una interesante reflexión sobre el género con el que ganó su fama mundial: «Con el tiempo, realmente aprecio las buenas comedias románticas que hice. Las de Richard Curtis, por ejemplo, en realidad tratan sobre el dolor... el humor es una forma de lidiar con el dolor. Y eso es lo que las hace perdurar».

En el caso de esta película, aunque Grant no la incluya entre sus favoritas, lo cierto es que su química con Julianne Moore quedó patente en pantalla. La combinación de sus personajes —él, un hombre inmaduro que entra en pánico al descubrir que va a ser padre; ella, una mujer decidida pero sensible— conquistó al público gracias a una relación tan divertida como convincente.

Fotograma de Hugh Grant y Juliane Moore, en Nueve meses

«Lo arruiné por completo», insistió. «Y fue totalmente culpa mía. Entré en pánico. Era un salto enorme entre lo que me pagaban antes y lo que me ofrecían, y la escala era inhumana para mis estándares. Me esforcé demasiado y olvidé hacer lo básico de la actuación, como hacerlo con convicción».

Resumiendo tanto su autoevaluación como sus impresiones sobre Nueve Meses en general, Grant concluyó rápidamente esta sección de un recorrido por su trayectoria profesional diciendo: «Hice muecas, sobreactué y fue un desastre. Hay que pasar página». Han pasado 30 años y, evidentemente, su actuación aún lo persigue.